La cultura, escudo y sostén de la nación

Santiago de Cuba, 10 de oct.- De esencia raigalmente patriótica, la cultura cubana  tiene su simiente, se afianza  y fortalece  en las ricas tradiciones históricas de la Patria.

Es célebre la frase pronunciada por Fidel Castro, en el 6. Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, de que “lo primero que hay que salvar es la cultura”, no solo por el patrimonio valioso que atesora, sino como escudo y sostén de la nación.

La cultura de nuestra pequeña Isla  es diversa y pródiga, famosa en el mundo entero, con figuras emblemáticas que la han hecho trascender,  o géneros y manifestaciones nacidos al calor de la búsqueda y la autenticidad.

Pero no se circunscribe únicamente a esos valores, hay que entenderla en su vastedad, como el conjunto de acontecimientos y resultados que definen  una nación desde el punto de vista político, social y económico, y por su espíritu libre y creador.

Santiago de Cuba, por ejemplo,  sobresale por la fuerza de su son del que es cuna, y además  de la trova, hermosa melodía que tuvo en Miguel Matamoros un cultor de excelencia.

Esta tierra suroriental puede vanagloriarse, igualmente, de escritores de la talla de José Soler Puig, ganador de un premio Casa de las Américas, y de otras muchas voces poderosas en la música y la poesía, o manos hechiceras de la plástica como Ferrer Cabello.

Pero también nuestra cultura posee gran hondura popular, esa que es carne de sus pobladores,  no es coyuntural, efímera ni de espectáculo; es la que moldea el obrero en su torno, entrega la maestra con clases magistrales, la científica que descubre nuevos medicamentos, el campesino que hace fértil la tierra,  y el estudiante que aprende hoy para aportar mañana.

La cultura es una síntesis que define y salva: a los seres humanos, a un pueblo, a una época.  Es, al decir del destacado intelectual santiaguero, ya fallecido, Joel James: “Espacio natural  y duradero, donde se asienta la independencia de un pueblo”.

La cultura  cubana como trigo que fecunda y canto por entonar no solo cada 20 de Octubre, día especial para reverenciarla, es, sobre todo, tributo al patriota Perucho Figueredo, quien, además del machete en los campos de batalla, levantó un himno de amor y combate  por la libertad.

 Para glorias del sector como los santiagueros Fátima Patterson, Premio Nacional de Teatro 2017, y Enrique Bonne, Premio Nacional de Música 2016, la cultura es un valioso patrimonio que nos regaló la vida y solo merece enaltecimiento, salvaguarda y honra.

La educadora de círculos infantiles,  Arelis Yudith  Ochoa Chaveco,  quien no cultiva ninguna expresión artística pero tiene un don especial para disfrutarla, refiere que  sin esos instantes para alimentar la espiritualidad y ennoblecer el alma, la existencia no tendría un sentido.

Por: Aída Quintero Dip.

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