Apreciaciones sobre la Comunicación Social en Santiago de Cuba

Santiago de Cuba, 3 de sept. – El Estado cubano subraya como nunca antes la importancia de la Comunicación Social, de sus posibilidades para aportar al desarrollo económico social del país. Lo anterior no justifica, sino contradice, la existencia de tendencias cuestionables que proliferaron desde inicio de este siglo cuando se fundó en la Universidad de Oriente la carrera de Comunicación Social, la cual siguió a su manera los derroteros  trazados por la Universidad de la Habana.

El estudio de la comunicación social puso en evidencia una concepción que desconoce el papel de la comunicación como herramienta necesaria para el desarrollo de las organizaciones, y prescinde de la investigación  y control de los procesos comunicativos considerados tan espontáneos que no requieren  de planificación alguna. Desde consideraciones como la anterior la formación de una cultura empresarial es pura quimera.

Irene Trelles sustenta criterios muy atendibles en su libro Comunicación Organizacional (2004) y en textos posteriores. Afirma la reconocida especialista: “La base del perfeccionamiento  empresarial en Cuba es el hombre. En la medida que este se motive e implique más en el logro de los objetivos de la organización, identificándola con sus objetivos personales, aumentará la eficiencia y calidad de nuestras empresas”. El comentario sobra; solo hacemos notar que esta afirmación vale para todas las disciplinas comunicativas y para todo tipo de organizaciones ya sean empresas en perfeccionamiento o no, instituciones, públicas o privadas.

Pero hay tendencias que no ayudan o aportan demasiado poco. Las juzgo desde la participación en actividades científicas en dos décadas de trabajo en la carrera. Sé que estas consideraciones no van a agradar a los “científicos”, mas creo mí deber referirlas y reiterar nuestra disposición a intercambiar con otros criterios aunque sean  adversos: estamos abiertos al diálogo.

La carrera tiene una misión obvia: la formación de los estudiantes. Tengo la impresión de que desde su nacimiento ha fomentado una orientación hacia lo teórico, de la cual no escapa tampoco el periodismo. El problema no es nuevo: cuando analizamos el procesode universalización recordamos  que en una sola Carrera: Comunicación Social, en una sola Facultad: Humanidades, en una sola universidad, la de Oriente, llegamos a tener una matrícula superior a la que había en todo el país  en 1959. Se comprende que  la complejidad de un proceso tan musivo pudo alentar  disfunciones conceptuales que hoy carecen de justificación.

Durante la universalización el país  realizó un esfuerzo editorial descomunal y tuvimos accesoa textos fundamentales que desconocíamos. Quizás el hecho de que algunos de estos textos eran teóricos influyó en la asimilación de la tentación teoricista cuyos adeptos ignoran que la teoría vale solo como herramienta , salvo cuando constituye el objeto de la indagación y nome refiero a estos casos  minoritarios, sino a investigaciones académicas dirigidas a resolver problemas prácticos del desarrollo de nuestras empresas e instituciones y que los doctorísimos,  trátese de lo que se trate, condimentan con abundante  y espesa salsa  teórica.

Otra concepción discutible se relaciona con el modo de afrontar la práctica laboral. Esta actividad integradora se limita a momentos de la carrera cuando podríaser sistemática a partir de la inserción permanente de estudiantes en organizaciones líderes donde aprender y aportar. Claro, asumir esta propuesta significa trabajar más y no solo implica a la universidad, incluye a la Asociación de Comunicadores y a las empresas e instituciones, que deben contribuir a formar a  los practicantes de hoy que serán sus trabajadores de mañana.

En un país pequeño que hace cosas grandes, la  importancia que el Gobierno  le atribuye a la Comunicación Social debe constituirse,  para los comunicadores, en  una oportunidad , debe ser aprovechada y en esa posibilidad la universidad, la carrera y la asociación tienen que implicarse no en acciones aisladas, sino como un todo: olvidarse de protagonismos estériles  y concentrar sus energías para afrontar de conjunto los asuntos medulares del nuevo modelo económico  social del país; en fin, pueden contribuir decididamente desde la ciencia  a mejorar lo que somos.

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Osmar Álvarez Clavel

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