¿Cómo potenciar la autoestima en los adolecentes con discapacidad intelectual?

Santiago de Cuba, 7 de sept. – La autoestima es el sentimiento valorativo del sujeto, de su manera de ser, de quién es, del conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran su personalidad; es su autoimagen, o sea, es el cómo se siente el mismo; todo lo cual se ajusta a sus pensamientos y sentimientos sobre cómo es y actúa, es una de las etapas fundamentales y más difíciles de tratar es la adolescencia.

Ahora bien, qué se les enseñe a las familias de los adolescentes con discapacidad intelectual y cómo desarrollar en ellas una observación positiva, sobre la base de las habilidades, aptitudes, intereses y valores de etos, así como, la forma de estimularlos en su desarrollo cognitivo, en la postura y valoraciones que realicen en cuanto a los aspectos fundamentales de su vida familiar y escolar.

Lo anterior se significa en las  familias deben ayudarlos a emplear sus habilidades como compensación de sus limitaciones o alteraciones, educándolos sobre la base de la auto confianza y autodeterminación, para lograr modos de actuación futuras que les permitan la adecuada integración social.

Sin embargo, muchas veces los adolecentes con discapacidad intelectual  muy poco comprendidos en su núcleo familiar y demandan de ellos el acompañamiento que les ofrezca la posibilidad de elevar sus potencialidades desde el desarrollo sus particularidades.

Lo anterior se significa en que la autoestima se educa y tiene como finalidad que estos adolescentes posean una integración social sostenida,  cuya solución está dada  en la necesidad de equiparlos de oportunidades para su participación en el entorno en que se desarrollan y en las mejores condiciones de igualdad posible.

Es la escuela la encargada de garantizar la orientación adecuada de las familias con adolecentes discapacitados intelectuales, con el propósito de lograr el sistema de influencias positivas necesarias, que le permitan a estos un desarrollo psíquico y emocional estable.

La escuela y la familia en la actualidad tienen ante sí en este sentido un inmenso desafío, ante su responsabilidad en la preparación de este adolescente para la vida, que equivale a su inclusión social y a una adecuada autoestima, teniendo en cuenta sus potencialidades de desarrollo.

La Escuela Especial cubana de hoy, está retada a trabajar en la dirección del perfeccionamiento del vínculo escuela- familia, atendiendo a las condiciones reales, en el logro de una educación de los escolares que den respuestas a las necesidades del entorno. La concepción de la escuela, tomando en cuenta sus propias condiciones y las familias deben trabajar para cumplir su encargo social e ir progresivamente hacia niveles superiores de calidad educativa, expresadas en un proceso educativo activo, reflexivo, regulado, que permita el máximo desarrollo de las potencialidades de todos los estudiantes, en un clima participativo, de pertenencia, cuya armonía y unidad contribuya al logro de los objetivos propuestos con la participación de todos.

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