Con Estados Unidos: No nos entendemos

Santiago de Cuba, 31 de may. – Una estrategia muy bien pensada ha diseñado las administraciones  de los Estados Unidos en su afán de  tener un dominio absoluto  sobre Cuba,  pero debido a la resistencia de este pueblo, cada intento injerencista  ha fracasado.

Precisamente cuando este 29 este mayo se cumplieron 85 años  en que se dejó sin efecto el apéndice a la Constitución Cubana de 1901, que trasciende en la historia como la Enmienda Platt, vale la pena seguir el curso de algunos acontecimientos para ratificar que no importan los años transcurridos ni las administraciones pasadas en el poderoso país, porque hasta ahora quien gobierna allá  mantiene una idea: reducir la dignidad de los cubanos y convertir en siervo a este pueblo.

No cabe dudas que con aquello de la fruta madura le fue bien al  país más poderoso del Norte que sin apenas enfrentarse a los españoles, sus tropas  intervinieron en la guerra hispano-cubana y  lograron apoderarse de este Archipiélago, con una posición geográfica envidiable para sus intereses comerciales.

Luego esa nación tan poderosa y “gentil”  permitió el surgimiento de la República de Cuba con un gobierno propio elegido por los cubanos, pero no sin antes anexarle a la  Constitución la conocida Enmienda Platt, que les arrebataba  a los hombres y mujeres de este país su verdadera Independencia.

Y cuando el diseño yanqui de país se vio amenazado ante el empuje guerrerista de quienes daban continuidad a los sueños de Martí, llegó la “bondadosa” actitud del gobierno de turno de los Estados Unidos, la eliminación de la Enmienda Platt.

Pero una vez más, la administración norteamericana daba continuidad a un plan trazado con inteligencia, puesto que a partir de aquel 29 de mayo de 1934 no habría intervención militar de Estados Unidos en Cuba, pero  quedaba activado  el Tratado Permanente de Relaciones firmado entre Cuba y Estados Unidos el 22 de mayo de 1903, otro engendro que dejaba a los cubanos su primer Presidente constitucional: Don Tomás Estrada Palma.

Si bien el artículo VII de la  Ley Platt se refería a que “el Gobierno de Cuba venderá o arrendará a los Estados Unidos las tierras necesarias para carboneras o estaciones navales…” el Tratado Permanente de Relaciones  significó  en el artículo III:

“En tanto las dos partes contratantes no se pongan de acuerdo para la modificación o abrogación de las estipulaciones del Convenio firmado por el Presidente de la República de Cuba el 16 de febrero de 1903, y por el Presidente de los Estados Unidos de América el 23 del mismo mes y año, en cuanto al arrendamiento a los Estados Unidos de América de terrenos en Cuba para estaciones carboneras o navales, seguirán en vigor las estipulaciones de ese Convenio en cuanto a la Estación Naval de Guantánamo.

Así de simple resulta para los Estados Unidos mantener su intervención en este pedazo de tierra, que Cuba batalla porque vuelva a ser parte de nuestro  territorio, mientras que el imperio del norte trata utilizando disimiles estrategias, de  ampliar su dominio a toda la Isla.

Es por ello que con una nueva ilusión de lograr su verdadero anhelo interventor y anexionista, al gobierno de turno de los Estados Unidos,  Donald Trump no le basta con los efectos del Bloqueo económico-comercial y financiero, sino que activó el título III de  la Ley Helms Burton  para asfixiar cada vez más a los cubanos en busca de un pretexto para poner sus botas en esta tierra libre e independiente.

El cerco yanqui sobre este Archipiélago es cada vez mayor. Al problema económico y financiero que tiene el país,  se unen las falsas  acusaciones  de Trunp que volvió a poner  a Cuba en la lista de  países que patrocinan el  terrorismo  y a la vez afirma la presencia militar cubana  en Venezuela y pone a la isla caribeña como una amenaza para el pueblo de Estados Unidos.

Son intentos y más mentiras. Pero  ninguna de las estrategias diseñadas  por los gobiernos de Estados Unidos  ha  podido mellar la fortaleza ideológica alcanzada por los habitantes de Cuba en estos más de 60 años del Triunfo de la Revolución

Por ello en cada colativo laboral donde se analiza la Helms Burton, en los centros estudiantiles, y en las cuadras hay un mensaje para Trump: #NoNosEntendemos.

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