El amor de Almeida por Santiago y de Santiago por Almeida

Santiago de Cuba, 17 de feb.-El Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque derrochó sensibilidad y amor hacia los  compatriotas de la Isla; especialmente por Santiago de Cuba y su pueblo sintió un cariño muy profundo, reciprocado con creces y expresado en infinidad de momentos y circunstancias que él supo apreciar.

  Aunque nació en el reparto Los Pinos, en La Habana, el 17 de febrero de 1927,  en el seno de una familia humilde, muchas personas lo asocian a esta tierra rebelde, heroica y hospitalaria como el propio Almeida, a la que dedicó buena parte de sus sueños libertarios y de constructor de la Patria nueva.

Tras su fallecimiento, el 11 de septiembre del 2009, el pueblo le rindió en cada rincón tributo de respeto y cariño a su memoria, como en la base del monumento a Antonio Maceo de Santiago de Cuba, ciudad a la cual amó hondamente, donde combatió a las fuerzas de la tiranía y posteriormente trabajó al frente del Partido, como Delegado del Buró Político en la antigua provincia de Oriente.

En su Santiago el homenaje póstumo fue conmovedor, cuando al paso del féretro cubierto con rosas blancas y la Bandera cubana el pueblo en las calles lo lloraba y cantaba al compás de La Lupe, frente al Antiguo Ayuntamiento, o de otras de sus obras emblemáticas camino a la Plaza de Marte o a la Ciudad Escolar 26 de Julio, en el otrora Cuartel Moncada.

Precisamente en 2013, en ocasión del aniversario 60 de esa gesta, de la cual él fue uno de sus osados asaltantes, le nació otro centinela a la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, con el
emplazamiento de una imagen gigante del Comandante Almeida, a un costado del Teatro Heredia, en la legendaria urbe.

Desde entonces se siente más honrada la tierra que lo cautivó desde el primer día y le entregó un amor de hijo predilecto, a quien el General de Ejército Raúl Castro consideró una vez como el combatiente que más se parecía a Maceo, y ahora la historia ha unido en una plaza a los dos genuinos héroes para orgullo de los santiagueros.

 Así el guerrillero de la Sierra Maestra devenido una de las personalidades históricas más queridas de la Revolución cubana, se encumbró otra vez para darle la mano al valiente general de las guerras independentistas de Cuba en el siglo XIX, y ser fiel guardián ante quien intente dañar la tranquilidad de la Isla.

Como para acentuar la estirpe de Almeida, la obra lleva lainscripción Aquí no se rinde nadie, frase convertida en uno de lossímbolos de la Revolución y que él pronunciara durante el combate en Alegría de Pío, en diciembre de 1956, bautismo de fuego del futuro Ejército Rebelde con Fidel Castro al frente.

La escultura, completamente de acero, se realizó por solicitud expresa de Raúl Castro, hecha al artista Enrique Ávila González, escultor, pintor y creador también de las figuras del Che y de Camilo ubicadas en el entorno de la Plaza de la Revolución José Martí, en La Habana.

  Fue ideal colocar la imagen en un sitio emblemático de la cultura y entorno patriótico de sostenido diálogo con el Titán de Bronce, ya que su legado va más allá de la lucha revolucionaria, al incursionar en el arte como escritor y compositor musical, avalado por más de 300 canciones.

Almeida ofreció a Santiago de Cuba todo su sentir creador, muchos de sus temas fueron hechos aquí y, como Heredia, fue un cantor de la Patria al poner poesía en cada obra edificada, y también música para reflejar la alegría del pueblo.

El expedicionario del Granma y mítico guerrillero es de esos hombres excepcionales, que desde las privaciones de su cuna humilde creció y se forjó con los más altos valores de un hijo que desea y lucha por la libertad de su nación.

Bravura y entereza distinguieron su impronta en el combate, fue nombrado Comandante en febrero de 1958 y cumplió por orden de Fidel Castro, la misión de organizar y dirigir el III Frente Oriental Mario Muñoz para potenciar la ofensiva hacia la soberanía nacional en los días finales de la guerra.

Al triunfo, en 1959, asumió nuevas responsabilidades como miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba y Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular por la tierra santiaguera, a la cual se vinculó siempre quien lució en su pecho la Estrella de Héroe de la República de Cuba con la misma sencillez que caracterizó su vida.

Por: Aída Quintero Dip.

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