La bendición de contar con una verdadera familia

Santiago de Cuba, 12 de nov.- Formar una familia es el sueño de cualquier ser humano,que aspira a forjarla de la mejor manera posible, que sea verdadera, se sustente sobre la base del amor y el respeto y prevalezcan, además, los intereses e ideales comunes, en busca de edificar una vida plena.

Pero estos anhelos tan lógicos y nobles no surgen como por arte de magia, hay que lograrlos mediante la dedicación, la constancia, el buen hacer, las mejores acciones, tocarlos con las propias manos, que propicien la creación de núcleos duraderos, de sólidos lazos.

La sociedad tiene la hermosa encomienda y alta responsabilidad de educar desde la cuna a los niños y las niñas en los sentimientos más genuinos, que los guíen a la hora de establecer relaciones interpersonales en busca del respeto y la consideración, para que cuando sean hombres y mujeres obren de igual manera.

Es edificante en el hogar educar a los hijos desde los afectos, exigir disciplina y responsabilidad, regañar cuando sea necesario, pero también dar un beso y un brazo ante determinadas actitudes, estimular las buenas acciones, hacerles saber, y más demostrarles, que los queremos y somos felices si ellos también lo son.

Muy instructivas, dignas de reconocer, resultan las tradicionales jornadas y talleres para afianzar valores de familias ilustres que dejaron huellas, como la Maceo-Grajales, en Santiago de Cuba, tierra natal de esa estirpe devenida en patriotas de prominencia en la lucha por la independencia nacional, en el siglo XIX.

Se acentúa en esos intercambios en torno a la necesidad de fortalecer el desempeño de los núcleos desde el barrio, dado el apremio de cimentar el ejemplo de una familia que acunó hijos valientes, generosos y dignos, que entregaron hasta la propia vida por la soberanía de la nación.

Asimismo se enfatiza en el trabajo de prevención y atención a casos sociales para fomentar cualidades como la honestidad, decencia, civismo, laboriosidad y responsabilidad, tan necesarias en el fortalecimiento y consolidación del proyecto social cubano y en el interés de construir el país que queremos con todos y para el bien de todos.

Muchos de estos encuentros tienen un escenario muy especial: el Memorial Vilma Espín, de Santiago de Cuba, ciudad natal de la Heroína ydestacada revoluciona que dedicó su vida a la lucha por el bienestar de sus semejantes y también fue ejemplo en la forja de una familia basada en el amor, los ideales y el respeto.

En estos espacios se habla de mujer, género y familia, por esto también se insiste en la urgencia de fortalecer el trabajo de educación sexual desde las instituciones formales y, fundamentalmente, en el seno de la familia, tema crucial y de mucho impacto en ese núcleo básico de la sociedad.

Igualmente se recalca la necesidad de que las políticas sociales se dirijan cada vez más a garantizar las condiciones de la salud reproductiva, no solo en el sentido médico que está seguro en Cuba, sino en el de satisfacer otras prioridades y condiciones materiales de vida.

Hay argumentos para aseverar que ello repercute en la tendencia de disminución del número de hijos, motivada también por ideales reproductivos de familia pequeña; asimismo, que se reduce la edad para comenzar las relaciones sexuales, propiciando la maternidad en la adolescencia, con riesgo para la salud e implicaciones económicas y sociales, de acuerdo con investigaciones referidas al comportamiento reproductivo en la familia cubana.

La doctora María Julia Jiménez, profesora de la Universidad de Oriente, ha destacado que existe mayor calidad y diversidad en las indagaciones, y más concientización de las personas y participación en un proceso sobre aspectos que preocupan a la sociedad cubana actual.

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Aida Quintero Dip

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