Notoriedad de El Caney en la historia de Cuba

Santiago de Cuba, 6 de ene. – La  notoriedad de El Caney en la historia de Cuba es significativa. Ese terruño que se pierde en la extensa geografía santiaguera tuvo una participación destacada en momentos cruciales de la epopeya libertaria, para orgullo de sus moradores.

Quizás lo más conocido son las acciones durante la Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana, cuando esa localidad formó parte del teatro de operaciones en que ocurrieron los principales combates, convertido en un  sector defensivo que protegía los caminos que conducían a Guantánamo.

Para satisfacción de su gente sencilla y afable, cuando el primero de julio de 1898, el mando norteamericano decidió atacar las fortificaciones de El Caney, en la dirección de El Viso, el rechazo por los defensores del poblado causó gran cantidad de bajas a los agresores y evitó que fueran tomadas las posiciones.

Asimismo se vanaglorian de que por allí, en diciembre de 1868, llegaron las primeras partidas de insurrectos que se posesionaron en la plaza después de desalojar a la pequeña guarnición militar española, y en 1869 entró al pueblo el mismísimo General Máximo Gómez.

Sucesos importantes en El Caney fueron el paso de las fuerzas del coronel Valenciano Hierrezuelo, el 2 de abril de 1895,  y el 7 de mayo del mismo año las del ejército libertador al mando del Coronel Victoriano Garzón, que se alzaron en armas en la cercanía del poblado.

Más tarde, el 27 de agosto, tropas dirigidas por los generales Antonio Maceo y Periquito Pérez peleaban por entrar a El Caney lo que hacían de forma rápida para proveerse de víveres y armas que quitaban a las fuerzas españolas; el 20 de mayo de 1896 las huestes del General José Maceo se enfrentan a una columna española en la cercanía del puente que une al poblado con la ciudad.

A la dictadura de Gerardo Machado desafiaron  jóvenes como Amador Montes de Oca, nacido en esa localidad, poeta que ofrendó la vida combatiendo en San Luis, al proteger la retirada de su jefe, Antonio Guiteras Holmes.

Otros hijos de esa tierra integraron el Movimiento 26 de Julio y también dieron su vida luchando contra la tiranía de Fulgencio Batista, como Joel Jordán, Omar Girón y Roberto Lamela Fong, en la década de años 50, cuyos nombres hoy honran varias escuelas y centros de trabajo.

Durante la última etapa de la guerra de liberación nacional, El Caney y su pueblo sirvieron de firme baluarte en labores conspirativas, por ejemplo, Frank País García encontró allí apoyo y abrigo en su faena de dirección y orientación.

La presencia del líder clandestino resultó significativa; cuando niño asistía con su padre, Pastor de la Iglesia Bautista, donde tocaba la pianola y cantaba en la coral; de joven iba al parque, hacía visitas y adoraba a su novia América Domitrov.

En un banco del parque Los Maceo, de ese poblado, creó una de las primeras células del Movimiento 26 de Julio en Santiago de Cuba, y el propio Frank, Pepito Tey y otros jóvenes revolucionarios, atacaron al cuartel de la policía batistiana, el 25 de julio de 1955, con el fin de obtener armas para la  insurrección.

El territorio se destacó, asimismo, por el apoyo a las columnas rebeldes del II Frente y III Frente, que operaban en la cercanía del Ramón de las Yaguas, El Cristo, Dos Bocas y Altos de Villalón.

Un sitio histórico significativo en torno del poblado es El Escandel, lugar donde se realizó la reunión del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, con el jefe del Cuartel Moncada, al que se le impuso las normas de rendición de esta plaza de armas, el primero de enero de 1959.

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