Rubén Martínez Villena, periodista y poeta al servicio de la Patria

Santiago de Cuba, 16 de ene.- Este 16 de enero se cumplen 85 años de la muerte de Rubén Martínez Villena, periodista que llegó a ser un intelectual de gran prestigio mediante un oficio que le proporcionó la esencia, no solo de su estro lírico y ensayos literarios, sino de la evolución de su pensamiento político, puesto al servicio de las mejores causas en la prensa revolucionaria.

  Si bien pareciera que un poeta de su exquisitez tenía muy poco que hacer en una redacción de periódico, evidentemente su multiplicidad de talento y el imperativo de alzar su voz de patriota, a favor de la nación cubana,  lo convirtieron en un profesional de la pluma.

  Tal bregar comienza con la publicación de los  primeros artículos de tipo político acreditados en el periódico Heraldo de Cuba, en marzo de 1923, y en El Universal, en octubre de 1923, cuando el joven recién graduado de abogado está inmerso en la llamada “Campaña por la regeneración de Cuba”, más conocida en la historia como Movimiento de Veteranos y Patriotas, desde el cual redactó muchos de los boletines aparecidos en aquella época, en la prensa nacional.

  Sus escritos fueron ejemplos de una rebeldía innata contra la injusticia y una crítica acerba contra los gobernantes de turno. Con su dinamismo peculiar Rubén Martínez Villena mostró en sus trabajos el pulso de la época, lo cual constituye tarea esencial del periodista en cualquier tiempo.

   También su prosa, tan honesta como vertical, converge en la corriente firme del marxismo-leninismo y adquiere dimensiones nunca antes logradas por el poeta,  quealcanzó la inmortalidad  al renunciar a la fama y a las comodidades materiales.

  Los trabajos de Martínez Villena en la revista  Venezuela-Libre, fundada y dirigida por él con un tono y enfoque francamente antiimperialista, revelan a un periodista de prosa ágil, dinámica y selecta que reflejan ascenso y la madurez del intelectual revolucionario.

  Sus últimos artículos son un legado, al escribirlos bajo el ímpetu y la indignación por la masacre del gobierno de Ramón Grau San Martín contra la masa de pueblo, el 29 de septiembre de 1933, en la ceremonia de depósito de las cenizas de otro destacado revolucionario, Julio Antonio Mella, su entrañable amigo y guía político, asesinado en México, el 10 de enero de 1929.

   Martínez Villena se ganó  la admiración y el respeto de quienes lo conocieron.  El crítico Max Henríquez Ureña  así lo calificó: “fue el poeta que con mayor hondura y maestría técnica hizo vibrar la nota de la ironía sentimental”.

  El periodismo le sirvióde arma de combate y fue modo expresivo para este  poeta que comprendió el valor de la prensa y la necesidad de utilizarla como vehículo de agitación y propaganda.

  Tan claro tenía ese concepto, que en los últimos meses de su azarosa vida derevolucionario significó: “Un Partido sin un órgano de opinión es igual a un hombre sin lengua”.

   Justamente en la década del 1923 al 1933 es que el líder deviene en periodista y refleja en su obra su toma de conciencia acerca de la necesidad de emplear la profesión en la divulgación de las ideas revolucionarias.

 Es entonces cuando sale de su pluma una prosa manifiesta de combate mediante ensayos, proclamas y artículos en defensa del proletariado y de su Partido de vanguardia.

 A los 85 años de su muerte el tributo merecido a este destacado intelectual revolucionario, quien dejó una huella indeleble de amor a la Patria y en Santiago de Cuba se le recuerda, especialmente, por sus encendidos versos citados por el Comandante en Jefe Fidel Castro en el aniversario 20 delasalto al cuartel Moncada:

” Hace falta una carga para matar bribones,

para acabar la obra de las revoluciones;

para vengar los muertos, que padecen ultraje,

para limpiar la costra tenaz del coloniaje;

para poder un día, con prestigio y razón,

extirpar el Apéndice de la Constitución;

para no hacer inútil, en humillante suerte,

el esfuerzo y el hambre y la herida y la muerte;

para que la República se mantenga de sí,

para cumplir el sueño de mármol de Martí;

para guardar la tierra, gloriosa de despojos,

para salvar el templo del Amor y la Fe,

para que nuestros hijos no mendiguen de hinojos

la patria que los padres nos ganaron de pie”.

  El momento vivido aquel 26 de Julio fue de una efervescencia patriótica extraordinaria por la presencia siempre aleccionadora de Fidel y la fuerza de los versos de Villena, rememoraWillian Segura,  hoy trabajador jubilado de las Comunicaciones y uno de los tantos santiagueros asistentes a esa memorable celebración.

Por: Aída Quintero Dip.

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