Solidaridad, bendita palabra

Foto de Radio Reloj

Santiago de Cuba, 18 de feb.- Bendita palabra es la solidaridad; inconmensurable resulta el placer de sentirla, vivirla, asumirla y convocarla para motivar las buenas acciones en aras de acometer una tarea en beneficio de la colectividad.

 Mucho se ha hablado por estos días de tan altruista gesto, sobre todo, desde que un devastador tornado azotó a cinco municipios de La Habana y la propia capital y el país se pusieron en pie de combate para socorrer a los damnificados y restañar sus heridas.

No es extraña esa actitud, no es nueva esa sensación de emoción para ayudar al necesitado porque Cuba ha sabido cosechar ese sentimiento a manos llenas no solo para sí, sino también hacia el mundo entero.

Como ejemplo del espíritu solidario de esta pequeña nación, parajes inhóspitos de casi todos los continentes conocen del empeño de sus médicos, enfermeros, técnicos y otros trabajadores de la salud para sanar cuerpo y alma de millones de seres humanos, en el interés de cumplir tan sagrado deber.

Otro tanto ha ocurrido en el sensible campo de la educación, como el programa Yo sí puedo que ha dado la luz de saber y el conocimiento a iletrados de varios países hermanos; en el deporte, en la cultura, en la construcción, en la agricultura, sobran las expresiones de solidaridad.

Pero también los cubanos han sabido repartir y compartir ese sentimiento con sus propios compatriotas en muestras sencillas de la vida cotidiana, ante situaciones adversas o en momentos de huracanes como Sandy, en Santiago de Cuba, Matthew, en Guantánamo, o Irma, en la costa norte de varias provincias, por solo citar algunos.

Estas muestras han sido evidentes en medio del fenómeno natural, sin temer al peligro, arriesgando hasta la vida, para ayudar a los más dañados o en el momento de los afanes de  recuperación.

Y es que ante un suceso inesperado, ante el drama humano que viven los afectados, al perder sus pertenencias, incluso sus viviendas y  los recuerdos más queridos, lo menos que puede hacerse es tenderles la mano solidaria para que sepan que los comprendemos y acompañamos en su dolor, y especialmente que no están solos.

A raíz del tornado del 27 de enero último, imágenes realmente conmovedoras  recorrieron el mundo, como la del rescatista cargando a un niño en sus brazos; médicos y enfermeros de un hospital infantil salvando a las madres y sus pequeños ante la destrucción del local, como muestras de las virtudes y los valores sembrados en este pueblo.

También hay que subrayar el hecho de que vivimos en un país como Cuba, donde existe una filosofía de actuación puesta de manifiesto millones de veces, de que nadie queda desamparado a su suerte y nadie es olvidado, y en ese sentido el primero en ocuparse y preocuparse por la situación de cada cual es el propio Estado y Gobierno revolucionario..

Destacable es, asimismo, la presencia del Presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, y de miembros de su Consejo de Ministros en los propios sitios afectados, analizando in sito la situación y, sobre todo, la manera de resolverla con celeridad,  poniendo a disposición los recursos necesarios, en medios de dificultades económicas conocidas que atraviesa el país.

Bendito ese ejemplo de solidaridad que caracteriza a los cubanos y a sus dirigentes, bendito ese legado que el invicto Comandante en Jefe Fidel Castro dejó en Cuba para todos los tiempos.

Por: Aída Quintero Dip.

 

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