Una Cruzada por la alegría

Santiago de Cuba, 27 de abr.- Sabíamos de la experiencia, pero quisimos vivirla. Fue en 2013, un jueves de junio: organizamos un equipo de corresponsales y fotógrafos y fuimos al hospital Infantil Sur de Santiago de Cuba a dialogar con el doctor Manuel Verdecía, el jefe del servicio de oncología de este hospital pediátrico. Nos recibió vestido con su impecable bata blanca y con una sonrisa. Nos habló de la risoterapia, de su historia y del proyecto “Cruzada por la alegría”.

Pidió permiso y fue a cambiarse. Como disponía de tiempo repasé un artículo de Maylìn Vidal, publicado por “Te Havana Reporter”, donde la periodista resalta la risoterapia, cuyo padre es Patch Adams, y la actuación de la canadiense Joan Barrigntom, que cuenta con más de 20 años en los trajines de hacer reír a los años enfermos y la compañía infantil cubana La Colmenita, quienes aunaron esfuerzos para divertir a los niños ingresados en el hospital capitalino William Soler.

El doctor Manuel Verdecia regresó vestido de payaso. Desde el 2007 encabeza un proyecto hermoso al cual se suman varios profesionales de la salud incluidos sicólogos de Santiago de Cuba y de otras provincias. Vino acompañado de la payasita Chiqui y como era jueves –día de la risoterapia en el Infantil Sur-, lo seguimos gustosos.

Perseguidos por las miradas curiosas de pacientes y acompañantes, recorrimos las salas y nos detuvimos en la de oncología y hematología. Vestido con su traje verde y anaranjado y su peluca roja, el doctor saludaba a los niños, reía, gesticulaba: hacía la alegría.

Armado de juguetes y disímiles aditamentos Manuel Verdecía iba donde los niños: los incitaba a dialogar, le palmeaba el rostro, los convertía en actores, en malabaristas, y lograba el milagro de hacerlos reír. Desempeñaba su papel como payaso con habilidades profesionales adquiridas de marera autodidacta. Pero no era un show, sino una práctica terapéutica reconocida por la comunidad científica internacional.

Hacerreír, nos dijo, beneficia a los niños, a sus familiares y al propio equipo médico. Los niños pierden el miedo, de dejan examinar, colaboran; el personal médico disminuye la ansiedad que implica trabajar con niños enfermos de cáncer y los familiares agradecen.

La risa provoca serenidad, afirma, disminuye el estrés y la ansiedad. La risoterapia aún no es una práctica generalizada en Cuba, pero crece el interés por ella y ya varios hospitales cubanos tienen su propia “Cruzada por la alegría”. Proyecto generoso al cual se incorporan muchos. Eso nos dijo en 2013, y tenía razón: sus predicciones se van cumpliendo.

La risoterapia es un programa muy sensible, poco costoso, susceptible de aplicarse en todos los centros hospitalarios sean o no infantiles, dice este hombre empeñado en mejorar desde la risa el servicio que presta a sus pacientes.

Recientemente el documental “Cruzada por la alegría” tuvo un premio en el concurso nacional Félix B. Caignet, el filme  fue dirigido por Carlos Alberto Fernández, de los Estudios Amanda, de esta ciudad y ha tenido repercusión en países como México y España.

Uno mira a Manuel Verdecia, quien tienemás de 20 años como especialista, y no puede hacer otra cosa que admirarlo. Lo vemos hacer reír a los niños, volver a la oficina y hablar de su ciencia con modestia, pero con firmeza. Uno lo mira y comprende que hace falta mucho amor por la profesión para cambiar la bata blanca por el traje de payaso y seguir siendo uno mismo.

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Osmar Álvarez Clavel

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