Abril. Mes de historia y conmemoraciones

Abril es mes de celebraciones. Casi todos los meses lo son: la historia de Cuba está colmada de acontecimientos. Primero tuvimos el 4 de abril, fecha en que la Unión de Jóvenes Comunistas celebra su aniversario y se prepararon para desarrollar su XI Congreso, evento que hubo que posponer como parte de la estrategia para disminuir al máximo la posibilidad de trasmisión del nuevo coronavirus.

Previamente los militantes santiagueros se reunieron, efectuaron su asamblea para balancear críticamente los resultados de su labor y eligieron a la delegación, integrada por 50, miembros que los representarán en el congreso y no solo a los militantes pues son los representantes de toda la juventud santiaguera.

En el centro de abril, como dice el poeta, está una hazaña esencial: la victoria de Playa Girón, el momento cuando la Revolución le propinó al imperialismo norteamericano su primera gran derrota militar en América Latina. Uno repasa la historia y comprueba que el país está lleno de abriles, de febreros, de octubres, de eneros. No hay un mes ajeno al decurso victorioso de la patria. No hay ninguno donde los cubanos renunciaran a combatir para construir su porvenir. Nunca lo hubo.


Milicianos levantan sus armas en señal de victoria sobre el enemigo invasor

Muchos perdieron la vida en el intento. Sin embargo, aún hay gente que lo ignora y hasta unos pocos que contradicen a quienes murieron para que todos estemos vivos. Estos desmemoriados están ahí, al alcance de la mano y contradictoriamente algunos viven de la generosidad del sistema que niegan. También están los indiferentes y los ingenuos que nunca faltan. Son pocos, pero son. Solo que tienen delante un valladar inexpugnable, los hechos que algunos eluden, son testarudos y están ahí, y los hechos mandan.

Recientemente hablamos en esta página de la Protesta de Baraguá. Nunca nada, nadie pudo. Ni Martínez Campos, el estratega, ni quienes desunidos y desgastados por la guerra aceptaron la paz sin independencia y firmaron el Pacto del Zanjón, pudieron con la intransigencia de Antonio Maceo y sus discípulos orientales quienes, el 15 de marzo de 1878, decidieron continuar la guerra en medios de problemas sin cuento y protagonizaron esa jornada de gloriosa resistencia llamada la Protesta de Baraguá.

La historia de Cuba está llena de hombres que sin otra aspiración que la de servir la certifican: son los héroes anónimos, y son muchos. Son los que construyen la cotidianidad sin aspirar a protagonismos de ningún tipo. Son los que saben que el mejor modo de ser, es ser para los demás sin renunciar a ser ellos mismos. Su estilo de vida es muy simple y consiste en levantarse temprano con una buena idea en la cabeza y aprovechar el día para ponerla en práctica para que el país conserve sus victorias y avance: son gente que existen por y para los otros.

En medio de tan adversas condiciones, Cuba cumplió grandes y complejas tareas, como la promulgación de una nueva Constitución de la República, avalada por la participación activa del pueblo en su redacción, por el consenso nacional y por el voto libre, universal, secreto y directo de los electores.

Vivimos en un contexto donde si algo sobra son las dificultades. Estamos curtidos en desafiarlas y derrotarlas en momentos culminantes. Tal vez lo que nos falte sea afrontarla con el mismo heroísmo en el día a día. Tal vez debamos insistir en cultivar el heroísmo modesto cotidiano; ese que hace y rehace nuestra capacidad de resistencia. Así usted pasa por el parque Ferreiro, atraviesa la avenida Garzón, camina por la calle Enramadas. Retorna a casa y hay problemas: si nos hubiera muchos sobraríamos. Pero, usted está acostumbrado a las contingencias y las asume.

Piensa que no hay nadie capaz de hurtarle lo suyo, sus aspiraciones, sueños y esperanzas. Nadie le puede impedir que camine por las calles –que son suyas- nadie. Usted está consciente que no podemos dejar de caminar y se camina para adelante. Usted siente eso y ese sentimiento lo alimenta y decide que hoy ha sido un nuevo día, que vendrán muchos otros.

Siente que ha cumplido y se apresta para seguir. Le queda claro que para continuar usted deberá seguir siendo para los demás, entre otras razones, por fidelidad a los hechos de su historia, porque inexorablemente los hechos mandan.

Escrito por Osmar Álvarez Clavel

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