Benny Moré, qué banda quiere usted

Santiago de Cuba, 2 de feb.- En mi modesto entender es un  indiscutible acierto el programa competitivo de RTV Comercial La Banda Gigante, que se trasmite los domingos a las 8 y 30 de la noche por Cubavisión, el cual tuvo el gran mérito, de dedicarle una de sus galas a Benny Moré, una verdadera leyenda de la música popular cubana, que en este 2019 estaría celebrando su centenario.

  Constituyó un regalo para agradecer; con sobriedad y distinción tuvo el tino de recordar al Bárbaro del Ritmo con temas antológicos del panorama sonoro de la Isla: Bonito y sabroso, Elige tú que canto yo, Te quedarás, Maracaibo Oriental… en voces frescas, bien timbradas de ganadores o finalistas del Programa Sonando en Cuba.

  Volvió a probarse y a demostrarse el talento de los concursantes,ahora en el formato de bandas,  pues ya los jóvenes habían expresado su valía al hacerlo por instrumento, en espectáculos de calidad que ya vienen disfrutando el público de la capital y los televidentes desde hace varias semanas.

  El programa satisface sobremanera y cumple varios propósitos, al reflejar los valores y talentos que abundan en todo el país como garantía del relevo asegurado y  de un futuro prometedor de la música popular cubana,  esa que tanto amamos y preocupa que en algún sentido se pierda porque sería renunciar a nuestras raíces más autóctonas.

También contribuye a cultivar el gusto  y apreciación del arte, en el caso de los instrumentos, de nuestro pueblo y confirma  la calidad de la enseñanza artística en Cuba, una escuela reconocida en la formación con técnica y virtuosismo de los jóvenes músicos.

 El jurado, los maestros Daiana García, Alaín Pérez y José Luis Cortés, notables artistas  con vastos conocimientos y experiencia como para cumplir tan difícil misión, ha sido atinado, ha hecho gala de mucho tacto en sus valoraciones, incluso lo hace desde una óptica positiva, sin desmeritar a ningún concursante, al señalar los méritos del ganador o escogido.

  Y a quienes terminan en la competencia  los despiden  con palabras de aliento, y hasta con elogios en algunos casos, una lección de maestros al fin para no defraudar a quienes empiezan en el largo camino del arte y tienen la posibilidad de seguir preparándose y alcanzar sus sueños.

 Un hecho  muy lindo que se percibe es la hermandad que muestran los muchachos y muchachas como competidores que prueban su talento, no como rivales;  que se esmeran por exponer lo que han aprendido, lo que saben, con el interés de disfrutarlo y que el público y los televidentes también lo disfruten.

Hasta los que no son expertos en este campo, disfrutan del ritmo, la precisión, la técnica, la coherencia en las interpretaciones,  además del  derroche del sabor cubano y el virtuosismo de algunos que lograr sacar acordes maravillosos incluso de instrumentos muy difíciles.

  Igualmente los presentadores Yuliet Cruz y Carlos Enrique Almirante aportan un toque de distinción al espacio que completa una propuesta digna de reconocer, con el ingrediente de las clases magistrales que reciben los alumnos y las pinceladas sobre cubanos que hicieron célebres la ejecución de los instrumentos que ahora  sus seguidores tratan de reverenciar.

Programas así se agradecen, se aplauden, se desea que no se acaben y que vuelvan otros con similares características por el disfrute que proporcionan;  es de un placer enorme asistir a un concierto cada domingo desde la sala de la casa.

  Serán 15 los intérpretes seleccionados  para formar definitivamente La Banda Gigante y, por el regalo que han hecho hasta ahora, se vislumbra que será  una banda con madurez, sabor, cubanía, sentimiento, la que quería Benny Moré, la que Cuba necesita para seguir paseando su buena música por el mundo.

Por: Aída Quintero Dip.

 

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