Bondades y aciertos de la salud en Cuba

Un mérito especial en la elevación de la salud y el interés de convertir a Cuba en un referente de la Medicina, a partir de concepciones de Fidel, tiene el modelo del médico de la familia para potenciar la atención primaria, una gran inversión social de la Revolución iniciada en Santiago de Cuba en los policlínicos Armando García, el Municipal y de El Caney, que se extendió progresivamente.

El sistema de salud pública de la isla se caracteriza por su integralidad y solidez, al contar con fortalezas que lo hacen único como el programa de Atención Primaria de Salud basado en el desempeño y respaldo de los policlínicos y consultorios médicos, clave en situaciones de emergencia, al ser vigilantes sempiternos del estado sanitario de la comunidad.

Se sustenta en el legado de un visionario como el Comandante en Jefe Fidel Castro, quien se preocupó y ocupó por crear un sistema de salud universal, gratuito y de calidad; promovió la formación de médicos y otros trabajadores de tan sensible rama con un alto sentido humanista y solidario, además de concebir un programa de asistencia que acercó la salud al ciudadano.

El doctor santiaguero Edilberto Aguilera Aldana, que ha cumplido misión internacionalista en Venezuela, Brasil y en Tanzania, destacó la competencia de la escuela de Medicina de Cuba en la preparación de los galenos, no solo en conocimientos sino en valores, y basada en el método clínico, mediante el cual se interroga primero al paciente y luego se hace el examen físico exhaustivo, lo que no se aplica en otros lugares del mundo y llama poderosamente la atención.

Otro gran acierto en este campo del proyecto social cubano es haber colocado, desde el mismo triunfo en enero de 1959, en primerísimo orden una asistencia médica preventiva-curativa oportuna y eficaz para beneficio de sus ciudadanos, bajo la premisa de que la salud es un derecho del pueblo.

Tales prácticas han dado resultados, reconocidos en el ámbito nacional e internacional, y reflejados en infinidad de ocasiones, hasta en situaciones coyunturales muy complejas en las cuales se ha confirmado la competencia profesional de su personal y el humanismo que le caracteriza.

El altruismo de especialistas, médicos, enfermeros, técnicos es bien conocido, no solo en laPatria, sino fuera de su geografía, donde han protagonizado proezas inéditas en el mundo de hoy como la batalla frente al Ébola que aquejó a regiones de África, ante devastadores fenómenos naturales y ahora, cuando más de 20 brigadas médicas han partido para combatir la COVID-19 en varios países.

Con ese ejemplo y la vasta experiencia en el campo de la salud y ante emergencia sanitaria, hay condiciones para darle tenaz batalla y cerrarle el paso a la COVID-19, enfermedad que ha conmocionado al mundo, por su rápida propagación y alta letalidad.

Ese es el criterio del médico santiaguero Rafael Guzmán Castro, quien está cara a cara al nuevo coronavirus en un centro de aislamiento, “me motiva mi compromiso y amor a una profesión consagrada a curar y salvar vidas ante cualquier circunstancia, por lo que asumo con seguridad la tarea dada la buena preparación en aspectos de la protección personal y en los protocolos de atención y tratamiento al paciente”.

Es que los servicios de Salud Pública en Cuba, de alta calidad y gratuitos, sobresalen entre las principales conquistas de la Revolución que, tras profundas transformaciones políticas y socioeconómicas, enfrentó los problemas sanitarios y elevó sustancialmente los niveles de vida y salud del pueblo.

Una historia que empezó a escribirse desde el propio año 1959, cuando se cumplieron faenas priorizadas como las campañas de vacunación e higienización, y donaciones de sangre, con gran protagonismo de la comunidad; mientras los policlínicos integrales enfrentaron la lucha por disminuir la morbilidad y mortalidad por enfermedades transmisibles.

A ese importante paso, siguió la creación de Programas de Atención Médica con acciones concretas y una orientación curativa-preventiva e integral hacia la mujer, el niño, el adulto; hacia la higiene y la epidemiología, la estomatología y la docencia, bajo la premisa de que la salud es un derecho del pueblo.

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