Chávez no ha muerto

Santiago de Cuba, 5 de mar.- A las cuatro y 25 de la tarde del 5 de marzo del 2013 todo se nubló en la mente de muchas personas en el mundo.

Nadie comprendía que Chávez había muerto. No pocos creyeron que era una broma, hasta que las palabras de Nicolás Maduro, en aquel momento vicepresidente de Venezuela reflejaron la desagradable noticia. Pueblos de mundo se conmovieron.

Presidentes y dirigentes de muchos países sintieron hondamente esa pérdida. El funeral al que asistieron muchos mandatarios marcó un golpe muy duro para la unidad latinoamericana.

El Cuartel de la Montaña sirvió de escenario donde chavistas y opositores rindieran tributo a ese militar, que fue capaz contra todo pronóstico de liderar una Revolución. Aquel joven de Barinas con una sólida educación gracias a sus padres y hermanos, llegó al poder en 1999, luego de ganar las elecciones presidenciales.

Posteriormente se convirtió en un huracán de pueblo. Logró transformaciones sociales jamás vista en el país. La salud, educación, el deporte, la vivienda, en fin todo cambió positivamente en la sociedad. Golpes de estado, atentados, sabotajes de todo tipo sufrió durante su mandato. Él navegaba incólume ante fieras que deseaban hundirlo en el abismo.

Así fue en esos 14 años que lideró la Revolución Bolivariana.

Se queda en mi memoria el 4 de octubre del 2012 en pleno aguacero en medio de la campaña electoral. Sabía que tenía cáncer. Pero nada podía detenerlo. La Patria estaba por encima de su salud. Chávez entonaba el himno de Venezuela con más fuerza que nunca.

¡Cuánto coraje salía de ese hombre!

Llegó el 5 de marzo del 2013. Muy pocos aguantaron las lágrimas. Recuerdo como un hecho que me marcó el adiós que Mahmud Ahmadineyad entonces presidente de Irán le dio a Chávez. Abrazó el ataúd porque sentía que un gran amigo se iba. Lamentablemente se iba un amigo que en momentos difíciles ayudó a cuantos países necesitó de su mano. Sin embargo a 6 años de su muerte su ejemplo queda imperecedero en el recuerdo de cada latinoamericano.

Por: Jorge Carlo Albear Brito

 

 

Deja una respuesta