Cuidar la memoria histórica de cada centro, pues como sentenciaba el Apóstol…“todo el que sirvió es sagrado”

Santiago de Cuba, 27 de ene. – ¿Quién recuerda en esta Radio Mambí en algún momento a Consuelo, a Graciela, a Alcántara, a las Marlenes, a Acela, a Catalina, a Noel, a Ulises, a Carmen, a Isaac, a Mayra, a Ulises, a Zalas, a Orozmán, a Enma, a Nelsa y a otros tantos que yo misma No recuerdo ya?… Cada quien en su misión de artista, técnico u obrero, desempeñó por años una labor reconocida en la Emisora Radio Mambí, y todavía están ahí vivos sin que nos encontremos en una unión de una generación intermedia con la nueva para hablar de vivencias y para que sus propias familias sepan que existieron para su centro laboral.

Unos en Cuba, otros en el extranjero, unos más figuras y más profesionales que otros, por lo menos que sepamos, todos ellos están vivos e hicieron una vida larga dentro de la Emisora… Vivos pero en la memoria histórica de la Emisora NO cuentan, es como si un virus los hubiera borrado, todo porque una generación va sucediendo a la otra, y de por sí, por la decantación natural, van quedando en el olvido…

Imagine usted quién recordará a los muertos… a Gisela, a Llano, a Cardona, a Guillermito, a Onel, a Lalito, a Ariel, a Tiro, a Eva, a Rueda, a Mayra, a Medialdea…  Triste, muy triste para quienes se jubilan, debe ser sentirse usados durante cierto tiempo y abandonados luego como si fueran un objeto inservible. Claro, no todos los centros actúan así, y no lo veo en críticas a una Dirección actual ni mucho menos, y ni siquiera como que la nuestra sea caso excepcional de olvidos y reconocimientos, sino a la falta de una política, de una secuencia que a nivel del sistema de la Radio por lo menos a novel de provincia, nos lleve a conocernos, a intercambiar, por lo menos una vez en el año en una actividad que asuma de conjunto la dirección política de cada centro…

Y esto seguirá si no luchamos contra ese olvido que duele llegado el momento que viví… Se paró en la puerta, dueño por su quehacer de las dos Emisoras por años, una eminencia nacido de lo empírico, sin muchos estudios como Director de Programas, como Operador de Sonidos, como evaluador de generaciones, un hombre de férrea disciplina ante su trabajo, ganador de múltiples premios y quienes estaban en la puerta y sus derredores, que llevaban un tiempo ya laborando allí, NO le conocían y pasaba inadvertido y se le aguaron los ojos y dio media vuelta y aún cuando insistí, me aseguraba que jamás volvería…

Y podría pasarle a otros y dentro de poco a muchos de nosotros… Bueno que más importa sobre todo en estos tiempos donde una enfermedad seria nos acosa, nos acecha, y entrar en la lista de los olvidados, será más fácil entre los tantos que el coronavirus de acuerdo con la Parca, ha atrapado seriamente sabiéndonos vulnerables…

Ah pero ejemplos hay de administraciones que no olvidan a quienes forman parte de su historia. Esas excepciones debían constituir la regla… Y en el hospital Oncológico, por años, una Dirección instauró que una vez que como trabajador a usted se le presenta en el centro y ante todos los trabajadores, firma un libro con su nombre y apellido y queda registrado por el Departamento de Fuerza de Trabajo con un número que llevará y permanecerá ahí por siempre y que conoce hasta la familia una vez que lega una enfermedad o la jubilación…

Como a la vez he vivido en la Empresa de Suministros y en la Empresa de Proyectos, ambas de la Agricultura que, por tradición, cada fin de año llaman para un encuentro a los vivos y hacen justo homenaje a los muertos en una memoria histórica nada improvisada… Incluso No quedan inactivos del todo aquellos jubilados con vitalidad para trabajar y se mantienen como asesores… Como bien lo hace a la vez el sector de la Salud que institucionalmente establece el respeto, a quienes se desempeñan con acierto como profesionales.

 Y NO creo que sean los únicos, pero es poca la generalidad… Ocurre incluso y sabemos de colectivos que ni siquiera hacen la despedida con bombos y platillos a quien se jubila de ahí que, por muy útil que haya sido, luego la rutina diaria con más razón, los hace olvidarse de ese su trabajador y de su familia, sin más reconocimientos… No hay que usar recursos, hasta con una carta, una flor y unas palabras se despide a un compañero de años.

Me leía hace muy poco un comentario en torno a este tema y me hacía reflexionar sobre todo porque citaba a nuestro Héroe Nacional, José  Martí, cuando sentenciaba “todo el que sirvió es sagrado”, frase como para tener en cuenta y No perderla de vista.

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