Desde casa, un Primero de Mayo por la unidad

Santiago de Cuba, 1ro de may. – La unidad, baluarte y fortaleza en un país como Cuba, es la posición inalterable que sostiene esta pequeña pero valiente isla del Caribe, un sentimiento fuerte y arraigado que se patentiza una vez más este Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, que se celebra desde casa.

Siempre unidos como garantía de victoria constituye un principio de alta significación y trascendencia para los hijos e hijas de este pueblo, porque es símbolo de gloria y triunfo de los mayores empeños y de los más puros ideales en el acontecer histórico de la Mayor de las Antillas, desde 1868 hasta hoy.

Como ha reiterado el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, esa postura tiene legitimidad histórica y profundo sentido patriótico, por lo que preservar la unidad junto a la identidad nacional es principio primordial en el contexto actual, caracterizado por la agresividad del imperio y recrudecimiento del criminal bloqueo de los Estados Unidos hacia Cuba.

Por eso el sentimiento de resistencia y unidad nacional se fortalece y  afianza también en tiempos del nuevo coronavirus, cuando autoridades del Gobierno y de Salud Pública de la nación han insistido en que el aislamiento social resulta vital para evitar el contagio de tan letal enfermedad que ha conmocionado al mundo.

De ahí la necesidad de apoyar y acatar las orientaciones y medidas higiénico-sanitarias encaminadas a la contención, enfrentamiento y control de la COVID-19, para lo cual quedarse en casa  es la solución más factible e inteligente con el fin de contribuir a vencer una pandemia que ha provocado una crisis sanitaria, laboral y económica a escala global.

No obstante, cada casa será una plaza porque el distanciamiento social, imprescindible a favor de la salud y la vida, no impedirá celebrar una fecha como el Primero de Mayo, que convoca a ser más disciplinados y responsables tanto individual como colectivamente para evitar la propagación de la COVID-19.

Igualmente, desde casa podemos cantar las vibrantes notas del Himno Nacional a las ocho de la mañana del Día del proletariado mundial y regalar aplausos sin límites a los trabajadores que están en sus hogares o en sus puestos de labor, en Cuba o en el mundo, haciendo pequeñas cosas o grandes hazañas para vencer la pandemia.

Y habrá aplausos interminables para los héroes en tiempos de coronavirus: los valientes profesionales de la salud que en el caso de Cuba arriesgan su vida para salvar a otros en su misma tierra y fuera de las fronteras nacionales, en un gesto altruista desconocido en el mundo de hoy.

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