El bloqueo criminal multiplica la gloria de los cubanos

“El bloqueo criminal, que nos promete endurecer, multiplica el honor y la gloria de nuestro pueblo, contra el cual se estrellarán sus planes genocidas. Se lo aseguro”, dijo Fidel ante tan asesina política, en el 2002, en alusión al presidente de turno de los Estados Unidos.

Han pasado casi 18 años de esa sentencia de nuestro Comandante en Jefe y se han cumplido sus vaticinios, en ambos sentidos, porque si bien esa ilegal política se recrudece por minuto en estos tiempos, también el espíritu de resistencia del pueblo resulta una verdadera coraza muy difícil de atravesar y de vencer.

Realmente,la lucha sintregua contra el bloqueo de los Estados Unidos hacia Cuba que acaba de cumplir 58 años de existencia, ha hecho crecer el decoro y el espíritu de resistencia del pueblo y ha afianzado los firmes cimientos de la soberanía nacional, conquistada el primero de enero de 1959.

Acaso no son muestras de gloria de este aguerrido pueblo que, a pesar de las carencias y de los esfuerzos del enemigo por asfixiarlo, haya continuado produciendo la tierra; no haya parado industrias ni fábricas esenciales para el desarrollo; escuelas y hospitales se hayan mantenido funcionando, y el ingenio creador de su ejército de innovadores y racionalizadores esté en pie para que el país avance contra viento y marea.

En este combate, como en otros, el pueblo sigue fiel a las ideas de Fidel, quien enunció el 26 de julio de 1978: “Nosotros estamos dispuestos a resistir digna y abnegadamente los años que sean necesarios el bloqueo imperialista. Si otros transigen, si otros se dejan sobornar, si otros traicionan, Cuba sabrá mantenerse como ejemplo de una revolución que no claudica, que no se vende, que no se rinde, que no se pone de rodillas”.

Este es un pueblo que tiene memoria, con una historia en la que sobran los ejemplos en el camino por la independencia de la nación, herencia que han tomado los hombres y mujeres en estos 61 años de Revolución en el poder para forjar su futuro, inspirados en los próceres y mediante la unidad, solidaridad, sólidas convicciones y capacidad de crecerse ante la adversidad.

De honor, dignos y de convicciones muy arraigadas son los cubanos, quienes han respondido siempre ante la ignominia del bloqueo con la continuación de la defensa de la obra conquistada y el propósito de seguir el progreso socioeconómico, en la aspiración de construir un socialismo próspero y sostenible, un mejor país para todos.

A los gobernantes estadounidenses les salió otra vez el tiro por la culata, pues su pretensión de cercenar la soberanía de Cuba desde el mismo triunfo, en 1959, y la imposición del bloqueo que entró en vigor el 7 de febrero de 1962, no han resultado para un pueblo corajudo y de ideales, como sus mejores armas para combatir y vencer.

El bloqueo ha representado un fracaso categórico para la pretensión imperialista de doblegar la voluntad del pueblo y quebrantar los pilares sobre los que se edificó una Revolución socialista en sus mismas narices, un hecho que satisface; pero duele su impacto en torno a las posibilidades de desarrollo y el bienestar de Cuba, además del daño a la vida cotidiana de hijos e hijas de esta tierra.

Y es que ciertamente duele, duele en lo más profundo, ver a una familia sufrir ante un hijo que padece de cáncer y carece de los medicamentos necesarios para atenuar su dolencia porque la tozudez y crueldad del imperio impide que lleguen a Cuba.
Afectan,igualmente, sus sucias maniobras para imposibilitar la llegada del combustible a la isla, y de aviones y cruceros que influyen en el auge del turismo, así como también la prohibición de viajes de norteamericanos a Cuba y la persecución financiera, entre otras medidas injerencistas.

Es la cara real de un genocida bloqueo que existe, que tiene cifras y nombres, pero que no puede con el honor y la gloria de este pueblo valeroso.

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