El primer alimento, en la primera hora

La Habana, 3 ago.- Los recién nacidos que toman leche materna en su primera hora de vida tienen muchas más posibilidades de sobrevivir, confirma un estudio de Unicef y la Organización Mundial de la Salud (OMS) que acaba de difundirse con motivo de comenzar este primero de agosto la Semana Mundial de la Lactancia Materna.

Instituida por ambas entidades desde 1992, esta celebración es reconocida como el movimiento social más extendido en defensa de la lactancia materna en el mundo y abraca a más de 120 países, del 1 al 7 de agosto.

A las ya conocidas bondades de la leche materna en la vida de los bebés y también de sus madres, se añaden ahora las recomendaciones de poderlo consumir en los primeros instantes de la vida, un acto que establece ventajas respecto a lo que pudiera significar alguna demora en iniciar la lactancia materna.

De acuerdo con el informe de UNICEF y la OMS “Capturar el momento”, se calcula que tres de cada cinco bebés (78 millones) en el mundo, la mayoría nacidos en países de bajos y medianos ingresos, no toman leche materna en su primera hora de vida.

Ello eleva el riesgo de que mueran o contraigan una enfermedad, además de que reduce las posibilidades de que continúen tomando leche materna después, precisa la citada investigación.

De modo que no se trata solo de optar por este tipo de alimento, sino de hacerlo a tiempo, alerta el informe, que analiza datos de 76 países y resalta el valor que tienen el contacto piel con piel y la succión de la mama en la producción de la leche materna y de calostro, conocido como la “primera vacuna” del bebé, por su alto contenido en nutrientes y anticuerpos.

Acercar los bebés a sus madres, facilitarles la lactancia materna en los primeros instantes de vida y amamantarlos hasta los dos años de vida podría salvar anualmente a más de 820.000 menores de cinco años, vaticinan las estadísticas ofrecidas esta semana.

Por el contrario, retrasar esa práctica, incluso unas pocas horas, podría provocar diversas consecuencias al recién nacido y llevarlo incluso a la muerte, añaden Unicef y OMS.

Estudios citados en el informe y realizados entre más de 130.000 niñas y niños indican que quienes comenzaron la lactancia entre las dos y 23 horas de vida, tienen 1,3 veces más probabilidad de morir en un plazo de 28 días respecto a quienes lo hicieron en los primeros 60 minutos. Ese riesgo se duplica si la lactancia tarda un día o más.

No amamantar a los bebes inmediatamente los expone también a un mayor riesgo de infecciones, pues el contacto con la piel de la madre les ayuda a regular su temperatura, les dota de bacterias y fortalece el sistema inmunitario.

En Tanzana, por ejemplo, un estudio entre 4.000 niños comprobó que privar de lactancia en la primera hora de vida los expuso más a contraer tos y a un peligro 50 por ciento mayor de padecer problemas respiratorios en los primeros seis meses de vida.

Dejar transcurrir más de una hora después del parto para amamantar, además, disminuye las probabilidades de que los recién nacidos sigan nutriéndose de esta forma en los meses siguientes.

La OMS y Unicef recomiendan la lactancia exclusiva —es decir, que el recién nacido no tome otros alimentos— durante seis meses, pues se trata de una práctica que beneficia al niño o niña en su desarrollo cerebral, además de que previene el sobrepeso y obesidad. Para las madres reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovarios, así como de diabetes.

En el mundo se estima que 42 por ciento de los nacidos en 2017 fueron amamantados en la primera hora de vida, pero los avances son muy lentos y persisten grandes diferencias entre regiones, apunta el informe.

De acuerdo con la publicación, las tasas más altas de lactancia materna en la primera hora después del parto se registran en África Oriental y Meridional (65%), mientras que las más bajas se encuentran en Asia Oriental y el Pacífico (32%).

Casi nueve de cada 10 bebés nacidos en Burundi, Sri Lanka y Vanuatu toman leche materna en la primera hora de vida, frente a solo dos de cada 10 bebés nacidos en Azerbaiyán, el Chad y Montenegro, precisa la citada fuente.

Por otro lado, numerosos países carecen de información disponible sobre tan valioso indicador de nutrición infantil.

No obstante, el informe subraya que en los países ricos 21 por ciento de recién nacidos no accede a la lactancia materna en la primera jora después de su nacimiento, indicador que se reduce a cuatro por ciento en naciones de ingresos medios y bajos.

Además de incrementar la difusión de información sobre el tema, se precisa de voluntad política, esfuerzos dedicados a mejorar la atención que se brinda a las madres en el parto, su apoyo particular en las primeras horas después del parto, así como la implementación de normas que favorecen estas prácticas, incluidos protocolos médicos y permisos laborales.

La lactancia materna aporta importantes beneficios cognitivos y de salud para las y los bebés y sus madres.

Para los primeros es particularmente valiosa, pues ayuda a evitar la diarrea y la neumonía, dos de las principales causas de muerte en los lactantes. Los beneficios más inmediatos para la madre son la vuelta a la situación basal del útero, la recuperación de un peso normal, el vínculo psicológico materno-filial y la prevención de cáncer de útero y de mama.

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