Formación ciudadana y cultura ambiental

Santiago de Cuba, 4 de jun.- La formación ciudadana en materia medio ambiental debe sistematizarse tanto en los diferentes niveles educacionales, como en la población en sentido general. Esto posibilita que los sujetos de la formación se apropien de esa cultura.

La cultura ambiental a nuestro parecer es vista como los conocimientos, habilidades y valores que en materia de conservación del Medio Ambiente, se les incorporan al acervo cultural de manera sostenida al ser humano y permiten convivir consecuentemente en la sociedad, por tanto, le abre la brecha necesaria a la supervivencia de las generaciones venideras.

La cultura ambiental promueve la evolución social de formas de pensar y hacer de la población, otorgándole valor agregado al mejoramiento de la calidad de vida de los pobladores de un determinado contexto.

La formación ambiental ciudadana, será más significativa en la misma medida en que la población sea capaz de respetar el Medio Ambiente al comprender, explicar e interpretar las consecuencias que acarrean sus embistas conscientes o no hacia este.

La reflexión anterior da cuenta de que la formación ambiental ciudadana es emergente para el desarrollo al que se aspira, desde el compromiso, la responsabilidad y la cooperación- entre otros aspectos de suma importancia- con todos los organismos vivos que guardan el equilibrio del planeta y del cosmos.

Sin embargo, en un número importante de momentos, la población demuestra escasa responsabilidad, compromiso, conciencia para con su entorno y de la misma manera atenta contra ella afectando el Medio Ambiente, e inclusive muchas veces las malas actitudes se ven como cotidianidades.

Se hace necesario por tanto, enfrentar nuevos retos sociales en tanto se denota indiferencia ante las afectaciones ambientales realizadas por la población, sin tener en cuenta que si se ataca el ambiente, nos estamos autoatacando.

Se precisa entonces que toda la población debe sentir la necesidad de formarse en materia ambiental para que de esta manera, poder enfrenar las indisciplinas sociales que aun coexisten en nuestra sociedad, que agreden de manera importante al medio ambiente.

La población en sentido general debe repensar sus actitudes actuales y dar respuestas urgentes a las indisciplinas sociales que se están creando como prácticas cotidianas, por cuanto el país apuesta por la construcción de un mundo mejor, que es posible.

Esto se logra desde una formación ambiental sistemática y consciente, la adecuada comunicación, el diálogo y la reflexión entre todos, en la batalla por el logro de los derechos de la vida como necesidad urgente de transformación del pensamiento y su aplicación en medio ambiente.

Se evidencia la necesidad de hacer posible la construcción de nuevas realidades desde el quehacer cotidiano de la práctica personal y social, con efecto multiplicador, movilizador y creativo.

Por: Mayra Salas

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