Fundación del Partido Socialista de Cuba en 1906

Santiago de Cuba, 13 nov.— El 13 de noviembre de 1906, hace 112 años, fue constituido el Partido Socialista de Cuba, primero del país de tendencia marxista, nacido de la unión del Partido Obrero Socialista, que encabezaba Carlos Baliño y de la Agrupación Socialista Internacional, bajo la conducción de Diego Vicente Tejera.

El Partido Socialista, según proclamó su manifiesto constitutivo, era un partido organizado por trabajadores y para los trabajadores, reconocía como una verdad fundamental que la emancipación de los obreros fuera obra de ellos mismos, basándose en el principio de unidos bajo una sola bandera y una aspiración común, enseñar a la clase obrera  su papel protagónico en la lucha por la revolución social.

Para esta época, principio de la República, el proletariado cubano estaba organizado fundamentalmente en gremios y la situación desesperada de los obreros los llevaba constantemente a huelgas en distintos sectores, lo que evidenciaba el descontento reinante y la desunión porque no se alcanzaban las reivindicaciones por las que se luchaba.

Sin embargo, la huelga de los aprendices, en el sector tabacalero, fue reprimida violentamente por la policía de La Habana, el 24 de noviembre de 1906 con un saldo de cinco muertos, 114 heridos y 80 prisioneros, por lo cual el entonces presidente de Cuba Tomás Estrada Palma fue felicitado por los dueños de empresa y el embajador norteamericano en la isla por su valiente proceder contra los huelguistas.

El fracaso de esta huelga de los aprendices hizo comprender al incipiente proletariado cubano que la minoría gobernante representaba los intereses de los explotadores, por lo que se evidenciaba que la falta de unidad, la inexistencia de una sólida organización y la carencia de una clara conciencia política.

Revertir la humillante situación del proletariado cubano en los inicios de la República, fue lo que inspiró la creación del Partido Socialista de Cuba, teniendo como guía a Carlos Baliño, un ejemplo insuperable de luchador honesto y digno contra todas las formas de la esclavitud humana, y contra todas las injusticias.

 
Por: Por Armando Fernández Martí

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