Manipulación, fakenews y contrarrevolución

Reiterar temas es riesgoso, pero hay asuntos donde se nos puede ir la vida, no la muelle de todos los días, sino la que intentamos construir para los otros, para que perdure, por eso pedimos permiso e insistimos.El fenómeno de la publicación de noticias falsas con fines políticoses tan viejo como el periodismo, o tal vez más antiguo: es anterior a la existencia de los medios. Mas, nunca alcanzó la magnitud de hoy, en un mundo donde la llamada política internacional constituye un lodazal, en el cual, como afirmaba María del Mar, hace 20 años, la manipulación es parte de la construcción de la realidad internacional. Este asunto alcanzó su clímax durante el gobierno de Donald Trump quien convirtió la mentira desembozada en una estrategia de trabajo.
Pero la mentira no es ni la única ni la peor forma de manipulación. Lo hemos aclarado varias veces. Hay otras: la descontextualización, la omisión de asuntos socialmente trascendentes, la jerarquización donde se da importancia a lo que no la tiene para ocultar lo relevante y, aunque María del Mar no lo señale, quizás porque resulta obvio, la palabra, cuando desborda la cárcel del diccionario al convertirse descarnadamente en lo que ya era: ideología.El contexto postTrump parece el mismo de antes, por ello exhortamos, a quienes con todo derecho prefieren informarse por las redes sociales, espacio vital para mantenerse al tanto de lo que sucede en el mundo desquiciado de la globalización, a ser cuidadosos, a no trasmitir información sin verificar su procedencia y sobre todo a prepararse culturalmente para discriminar la verdad de la mentira.
Este asunto ha sido analizado en varias mesas redondas, espacio de permanente consulta, aunque hay algunas que difícilmente interesan a los públicos, asunto que dejo a los especialistas. A principios de 2020 una mesa de lujo contó con tres panelistas: Rosa Miriam Elizalde, Ignacio Ramonet y Atilio Borón, quienes analizaron el papel de los medios digitales en el golpe de Estado contra el presidente Evo Morales y describieron los instrumentos utilizados por los especialistas en manipulación, la estrategias para seleccionar los públicos a intoxicar, peligro al cual todos estamos expuestos. Téngase en cuenta que una fakenews tiene un 70 por ciento más de posibilidades de ser retrasmitida que una noticia verdadera.
Recientemente se trasmitió en otra mesa un excelente documental: “La dictadura del algoritmo”, de Javier Gómez Sánchez. Con su pupila alerta y su lucidez acostumbrada Enrique Ubieta ofreció su criterio en el artículo “Los algoritmos de la pos verdad”, (Juventud Rebelde, 6-6-2021). Hago el señalamiento porque creo que debemos estar atentos para intentar ubicarnos en la complicada realidad que tenemos encima y, con permiso de la comunidad internacional que acaba de manifestarse una vez más contra el bloqueo, los riesgos ideológicos están al día, como nos enseñó en su momento Ernesto Che Guevara.
Hay un folleto que resume aspectos medulares de los análisis hechos en el Octavo Congreso del Partido Comunista de Cuba. Se titula: “Ideas, conceptos y directrices” (Mayo, 2021) y aunque estádirigido a los militantes y acómo debe enrumbarse el trabajo de las organizaciones de base, cualquier interesado puede consúltalo: su poder de síntesis y su claridad lo ameritan.El documento afirma. “El desarrollo de la economía nacional, junto a la lucha por la paz y la firmeza ideológica constituyen las principales misiones del Partido”. Aunque sabemos que se trata de asuntos indisolubles, permítanme detenerme en el tema de la lucha ideológica.
El material señala con claridad que no puede haber espacio para la ingenuidad, alerta sobre el entusiasmodesmedido por las nuevas tecnologías, porque el escenario fundamental de la lucha ideológicaestá en las redes sociales y en este proceso hay que tener presente que “el componente subversivo de la política estadounidense hacia Cuba se enfoca en el resquebrajamiento de la unidad nacional para lo cual priorizan sectores y manipulan asuntos de interés para grupos específicos”. Sabemos cuáles: personas vinculadas con la cultura y otros sectores de fuerte influencia sobre la opinión pública, especialmente si los destinatarios de los mensajes son jóvenes.
El folleto señala: “El aprendizaje en los campos de la política y la ideología conciernen a todas las fuerzas que participan en un proceso. Lo imperdonable no es haber cometido errores en los años precedentes o ahora mismo, lo imperdonable sería no corregirlos”. Entonces: ¿Cómo afrontar el nuevo discurso que la sociedad cubana demanda? El propio documento ofrece la estrategia para construir un mejor periodismo y situarnos a la ofensiva:
“Hagámoslo sin altisonancias ni alardes, ofreciendo contenidos desde la verdad y la virtud, desde la firmeza y lacoherencia, desde la elegancia y la mesura, sin discursos que provoquen agobio y rechazo, con argumentos y sentimientos desde la sensibilidad y la empatía, con el lenguaje de los que resisten a diario desde esa dimensión íntima de la Patria que es el barrio, la pequeña parcela de tierra, la comunidad, la fábrica, la escuela, la obra, la familia y acortando la brecha entre los discursos institucionales y las demandas públicas”.
Porque – y el mensaje del texto no puede ser más contundente- :“Persisten manifestaciones de triunfalismo, estridencia y superficialidad en nuestros medios de prensa. En ocasiones se presentan trabajos periodísticos que, en lugar de esclarecer, tienden a confundir. La inmediatez no debe estar reñida con la objetividad, la profesionalidad y sobre todo, la intencionalidad política”. Más claro ni un cálido día de agosto a la 1 de la tarde.

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