Martí en Fidel

Santiago de cuba, 29 de ene. – Fue el líder de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz el cubano que mejor interpretó el pensamiento martiano y nunca ocultó su apego al hombre que desde niño tuvo una visión muy especial  sobre su país,  al muchacho que   sufrió ante la explotación del  negro esclavo y escribió aquellos sentidos versos:

Yo sé de un pesar profundo 

Entre las penas sin nombres:  

¡La esclavitud de los hombres 

Es la gran pena del mundo                                                                                                                                                                                                                                                   

Amor a la libertad y el sueño de una Cuba  verdaderamente libre tuvo Fidel  y como Martí, tuvo un   temperamento rebelde desde que era apenas un adolescente.  Fidel  amó  a Martí , a ese adolescente que  sintió  el rechazo  al dominio de  España  cuyo  sentir lo dejó plasmado en su poema dramático «Abdala», que  dice en una de sus partes

El amor, madre, a la patria                                           

No es el amor ridículo a la tierra,                                                                                                                                

 Ni a la yerba que pisan nuestras plantas;                                                                                                

Es el odio invencible a quien la oprime                                                                                                   

Es el rencor eterno a quien la ataca.

Fue el Héroe Nacional de Cuba, quien  al asumir la responsabilidad de organizar   la Guerra Necesaria  de 1895,  fundó el Partido Revolucionario Cubano, una organización política mediante la cual logró unir a quienes estaban dispuestos a  luchar  por  la Independencia de Cuba. Su sueño no  se hizo realidad  debido a que no se tuvo en cuenta  toda la claridad de    su advertencia,  sobre el peligro de los Estados Unidos de Norteamérica,    con  cuya  intervención, el país cambió de dueño y de colonia española pasó a ser una neo colonia  del imperialismo yanqui.

Y ahí estuvo Fidel para dar continuidad al pensamiento martiano y hacer de la unidad, la principal arma de combate para alcanzar la verdadera y definitiva independencia. Y al Partido Revolucionario Cubano le sucedió el Partido Comunista de Cuba, que por demás es  martiano y marxista-leninista, y  hasta hoy  se ha convertido en   la  vanguardia organizada de la nación cubana.

Fue  Fidel el de la idea de no dejar  morir al Apóstol en el año de su Centenario, y  además de participar en la primera Marcha de las Antorchas realizada en La Habana  la noche del 27 de enero de 1953, estaba en los preparativos de uno de los acontecimientos más trascendentales del siglo 20 en Cuba, el asalto a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

En el juicio del Moncada diría Fidel: “Parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario, que su memoria se extinguiría para siempre, ¡tanta era la afrenta! Pero vive, no ha muerto, su pueblo es rebelde, su pueblo es digno, su pueblo es fiel a su recuerdo; hay cubanos que han caído defendiendo sus doctrinas, hay jóvenes que en magnífico desagravio vinieron a morir junto a su tumba, a darle su sangre y su vida para que él siga viviendo en el alma de la patria. ¡Cuba, qué sería de ti si hubieras dejado morir a tu Apóstol!

El ejemplo de José Martí, su ideario independentista y antiimperialista volvía a hacerse sentir en los jóvenes de la Generación del Centenario del natalicio del apóstol,  quienes dirigidos por Fidel  se lanzaron a una hermosa epopeya  para alcanzar sus sueños.

Aquel 26 de Julio de 1953  no se pudo lograr el objetivo de tomar la segunda fortaleza militar del país y darle un golpe demoledor a la tiranía de Fulgencio Batista, pero un objetivo si quedó claro cuando en su autodefensa Fidel expreso: “Nadie debe preocuparse de que lo acusen de ser autor intelectual de la Revolución, porque el único autor intelectual del asalto al Moncada es José Martí, el Apóstol de nuestra independencia”.

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