Martí y el Che ante las balas

Santiago de Cuba, 23 de ene. – El 28 de enero de 1960, durante el discurso en el acto para conmemorar el 107 aniversario el natalicio de José Martí, el Che anotaba:

“Martí fue el mentor director de nuestra Revolución, el hombre a cuya palabra había que recurrir siempre para dar la interpretación justa de los fenómenos históricos que estábamos viviendo y el hombre cuya palabra y cuyo ejemplo había que recordar cada vez que se quisiera decir o hacer algo trascendente en esta Patria”. Eso afirmaba el guerrillero argentino cubano cuyo hacer y pensar – con independencia de las diferencias de épocas- denota similitudes esenciales con el Apóstol; de ellas hablamos en este artículo.

Ernesto Guevara atesoraba en su biblioteca personal las Obras Escogidas de José Martí. Las consultaba con el mismo interés que leía a Ingenieros o a Lenin. De todos ellos se nutrió. De Martí asumió el concepto Nuestra América, quelo condujo a pensar y vivir la Patria Grande y aúnmás, el que robusteció su condiciónde hombre universal. “Todo hombre verdadero debe sentir en la mejilla el golpe dado a cualquier mejilla de hombre”. Y el Che sintió como pocos ese golpe y ese sentimiento se tradujo en la absorción de esa tremendafrase martiana que reza: “Patria es humanidad”.

A JoséMartí, el Héroe Nacional de Cuba y al Che, el Guerrillero Heroico, los comunican las semejanzas, algunas de ellas elocuentes. Se formaron como estudiantes en regímenes despóticos; a pesar de su promisorio futuro como profesionales decidieron echar suerte con los pobres de la tierra. Fueron hombres de su tiempo y del nuestro, latinoamericanistas, bolivarianos, antimperialistas. Tuvieron experiencias vitales comunes. Viajaron por los mismos países: México, Guatemala, Venezuela. Sus periplos los soldaron con Latinoamérica. “De América soy hijo y a ella me debo”, sentenciaba el Maestro y el Che declaraba en naciones Unidas su disposición de dar la vida por cualquiera de los países de América Latina sin pedir nada a cambio.

Los dos asumieron la poesía, cada uno a su modo. El Apóstol, porque no podía dejar de ser poeta y por eso escribió libros que lo situaron a la cabeza de esa renovación que estremeció las raíces de la lengua española, el Modernismo; el Che, porque encontró en la escritura poética una prolongación de su existencia. Ambos descollaron como oradores y como fundadores de medios. Martí fue el padre de un medioejemplar, una herramienta creada para fomentar la guerra necesaria, el periódico Patria (1892). El Che revivió en la Sierra Maestra el periódico de las luchas porla independencia: el Cubano Libre y fundó Radio Rebelde (1957) y Prensa Latina (1959).

Fueron multifacéticos. Estrategas políticos, no descuidaron lasartes, incluida la economía: el arte que permite hacer las otras artes. Dijeron, organizaron, alertaron, condujeron, murieron por los otros, y eso no es poco. “El Che, como Fidel Castro, se concebía a sí mismo como un reflejo de la gesta martiana, interrumpida por su muerte trágica en 1895”, escribeGuillermo David. Confiaron en el valor político y personal de la escritura y para que no faltaran las coincidencias, dejaron noticias de sus últimos días en sendos diarios; hasta en eso coincidieron. Hay otras similitudes que losespecialistas pueden revelar con máseficacia queeste redactor.

Permítanmeconcluir con una alusión a la muerte del Apóstol y del Guerrillero, muertes cuestionadas por algunosestudiosos por considerarlas prematuras, evitables, apresuradas. MáximoGómez, el Generalísimo, le había indicado a Martí que se protegiera. Cuando los oficiales españoles supieron a quien habían derribado sus balas el 19 de mayo de 1895, se asombraron de que Martí peleara en la vanguardia y hay constancia de que enaltecieron aquel gesto heroico. El Che fue a combatir a Bolivia y cuando se conoció su muerte, hubo quienes cuestionaron su determinación de fomentar allí la lucha guerrillera. Un conjunto de situaciones adversas definieron su captura. Lo asesinaron de inmediato y escondieron su cuerpo para borrar su figura ya mítica y consiguieron lo contrario, convertirlo en símbolo.

Martí y el Che se inmolaron porque creían en un ideal cimentado a base de hechos y palabras: uno en Dos Ríos, en 1895; el otro en La Higuera, en 1967. Ignoraron lo consejos de quienesquerían proteger sus vidas. Se inmolaron porque tenían conciencia de la naturaleza y el alcance de sus empeños: hoy los protege la historia.Aún asípersistencriterios, cuestionamientos de las decisiones del Apóstol y del Che, aquellas que los condujeron a la muerte. Pero, sean cualessean las consideraciones, hay una insoslayable:Martí el Che pusieron el pecho ante las balas y, las balas están primero.

Deja una respuesta