No ceñir espacio ni tiempo para forjar valores

Santiago de Cuba, 28 de ago. – Para fomentar valores en las nuevas generaciones, incluso rescatar aquellos que muchos consideran se han perdido; todos los momentos y circunstancias son idóneos, pero ninguno tan especial como el comienzo de un nuevo curso escolar, en que un asunto tan importante debe prevalecer en el trabajo cotidiano.

Ese es un complemento decisivo a otras prioridades como la   preparación del personal docente, ahora muy motivado por el incremento salarial; así como el aprendizaje de los alumnos de acuerdo con sus necesidades y potencialidades, y el cuidado y ahorro de los recursos materiales para el periodo lectivo.

Con la certeza de que la misión de alcance mayor es la formación integral de los educandos, hay muchos oídos receptivos ante la convocatoria del Presidente cubano Miguel Díaz-Canel de estimular la decencia, el civismo, la solidaridad y el respeto, cuestiones vitales para propiciar un mejor comportamiento humano.

Para moldear con manos firmes el futuro de los jóvenes es de gran utilidad inculcarles también otros valores, dígase la honestidad, disciplina, responsabilidad, fidelidad y el amor al trabajo, algo consustancial a la vida misma.

La fisioterapeuta, Raisa Martínez,  madre de un estomatólogo y un ingeniero, piensa que los más jóvenes deben inspirarse en el ejemplo de sus progenitores y otros miembros de la familia, ya que el trabajo ante situaciones difíciles no hace más que acrecentar su valía, y en primerísimo orden sus resultados dependen del esfuerzo personal.

Sobre este aspecto, Mariela Guerra, profesora reincorporada de Secundaria Básica, cree que es preciso encumbrar el trabajo desde la dedicación, aprovechamiento de la jornada, ahorro y eficiencia, como brújula para hallar caminos y vencer los desafíos de la difícil coyuntura económica de la nación.

Para Aleyda Torres, quien labora en Servicios Comunales, es  vigente y muy necesario llevar a la práctica una frase propia del lenguaje de nuestros padres y abuelos, de que la mejor herencia que podemos legar a los hijos es el trabajo.

Torres le otorga mucho valor, lo que ha inculcado a su hija, socióloga, y también lo hará con su nieta de apenas cinco años que comienza este año su primer curso escolar.

Por eso en Cuba se defienden conceptos como el declarado por Ernesto Che Guevara en la etapa de constructor de la nueva sociedad: El trabajo será la dignidad máxima del hombre, o el principio que sustenta nuestro Estado: La riqueza en el socialismo se asienta en el trabajo.

Entenderlo como un ejercicio de virtud es ennoblecerlo, es rendir tributo a quienes esgrimen que no hay mejor riqueza que la que se obtiene con las propias manos y el sudor de la frente, y como la mejor herencia  que podemos legar a nuestros hijos.

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