Para Cuba: Paz y Solidaridad, son las palabras claves que necesita hoy el mundo.

Todavía hay quienes intentan desacreditar a la Revolución Cubana. Es como si cortándole las alas a una nación que desde 1959 es libre e independiente, ganaran la mejor batalla de la vida.

En su cuenta en twitter de hace unos días, Rodrigo Malmierca Díaz, ministro cubano de Comercio Exterior e Inversión Extranjera escribió: Gobierno #EEUU trata infructuosamente de desacreditar nuestra colaboración internacional en sector salud. Contra #COVID19 #Cuba pone hoy a disposición medicamentos de avanzada como interferón alfa 2b y varios países demandan servicios médicos cubanos. #SomosCuba @cubavsbloqueo

Pero ya anteriormente y sobre todo en las redes sociales, hubo quienes criticaron la posición del gobierno cubano por permitir que el crucero ingles utilizara el Puerto del Mariel para que más de mil personas pudieran viajar a su país y tener las esperanzas de poder sobrevivir a esta tragedia de la que es testigo la humanidad: la pandemia de la COVID-19.

También en un inicio fue criticado el cierre parcial de nuestras fronteras y la “posible” demora del cese de las clases, medidas junto con otras más, que se adoptaron en el momento oportuno según el plan concebido por la máxima dirección del país.

Cada medida del gobierno cubano es atacada con saña por quienes en las redes sociales piensan tener toda la verdad en sus manos y en sus pensamientos. Sin embargo en muy pocas oportunidades he leído de estas personas, el reconocimiento por un país que hasta hoy ha encontrado la forma de evitar el contagio masivo de esta mortal enfermedad. Cuando en Cuba hay un muerto, en países desarrollados del mundo han sido cientos de miles los fallecidos.

La pandemia del nuevo coronavirus debemos verla como un fenómeno que va más allá de estas desavenencias que ha caracterizado al mundo, donde países como Estados Unidos insiste en convertirse en el gendarme por excelencia, cuando en realidad ha demostrado la debilidad de un sistema que lejos de ser el paraíso soñado de un modelo de vida, ha dejado al descubierto que la vida del hombre no es lo esencial porque vale más la economía, la riqueza que sostiene en el poder a una minoría.

En Cuba, más que detenernos a pensar en la actitud de uno u otro gobierno, la máxima dirección del país está dispuesta a compartir en el mejor gesto solidario, nuestra principal fortaleza que tanto le hace falta a la humanidad de hoy, el potencial de Salud.

Mientras el gobierno de Estados Unidos ni piensa en una estrategia viable para salvar a millones de seres humanos que confían en el modo de vida norteamericano, Cuba atiende el reclamo de naciones que como Italia y España, aprecian que hoy por hoy, nuestros médicos siembran esperanza de vida y llevan luz a donde llegan a cumplir su misión.

Mientras el gobierno de Estados Unidos trata de obviar el papel de Cuba para encontrar un tratamiento efectivo contra esa mortal enfermedad, China y buena parte del mundo ven en el interferón alfa 2b el medicamento cubano más efectivo para contrarrestar dicha pandemia, y compartimos lo que tenemos.

Cuando el mundo colapsa por una epidemia que ha causado cientos de miles de muertes, y cuando la esperanza de vida se desvanece ante una enfermedad que el hombre aún no encuentra el modo efectivo para detenerla. Aquí está Cuba como un rayito de luz.

Por ese motivo a este pequeño Archipiélago nadie podrá borrarlo del hemisferio. El fruto de la solidaridad está más vigente que nunca. Solo la unidad, el intercambio, la ayuda entre los gobiernos de todo el hemisferio podrá posibilitar una victoria urgente contra la peor pandemia que ha tenido el planeta tierra y llena de luto e incertidumbre a la raza humana.

Salvar al hombre es salvar al mundo, y solo puede lograrse con la paz y la solidaridad y hoy por hoy, Cuba es un ejemplo de ello.

Por: Agustina Bell Bell

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