Por nuestro Béisbol

Santiago de Cuba, 8 de ene.- Luego de un 2018 cargado de emociones el año nuevo trae nuevos aires para el deporte cubano. El acuerdo entre la Federación Cubana de Béisbol y la Major League Basseball  (MLB por sus siglas en inglés) anunciado en diciembre del año pasado, ha suscitado un sinnúmero de reacciones tanto en la prensa como en la afición de este bello deporte. Más cabría preguntarse; ¿Cuál será el impacto real de este convenio en la pelota cubana?

Para lograr un mayor entendimiento de este tema, vale la pena remontarse a los inicios del béisbol revolucionario. La fundación de las Series Nacionales en enero de 1962, por el Comandante en Jefe  Fidel Castro Ruz, marcó el fin absoluto del profesionalismo de este deporte en la Isla y el inicio de una nueva etapa: «La de un béisbol verdaderamente nacional».

A la postre, todas las transformaciones realizadas en la gestión de este deporte partirían de una premisa: El juego de pelota dejaría de ser un negocio de oligarcas y el deportista no sería tratado como una objeto mercantil. El béisbol sería para el pueblo y no para el lucro de una minoría adinerada.

En respuesta a esto, el Gobierno Estadounidense suprimió los permisos para que atletas de ese país y cubanos contratados en las ligas norteamericanas, vinieran a jugar a la Isla. Después con el bloqueo económico y financiero impuesto a Cuba, se hizo mucho más difícil adquirir los accesorios necesarios para desarrollar este deporte en todos sus niveles. Situación que acabó englobando, también, a la política de contratación de peloteros cubanos por las Grandes Ligas Norteamericanas y sus filiales en países latinoamericanos.

De este modo los atletas que quisieran jugar en Estados Unidos deberían renunciar a todo vestigio de ideología revolucionaria. Estrellas como Yoenis Céspedes, Aroldis Chapman hasta el pólémico Yuliesky Gourriel son sólo algunos ejemplos de grandes deportistas que ayer estuvieron aquí y hoy protagonizan hazañas beisboleras en clubes profesionales norteamericanos. Lo triste de este caso no es sólo el hecho de que el béisbol cubano se ve mermado cada vez que sucede algo como esto, sino dos hechos fundamentales: La incapacidad de muchos directivos de ver que el sueño de todo pelotero es triunfar en las Grandes Ligas y la falta de un análisis imparcial por parte de los medios de comunicación, ya que en muchas ocasiones los únicos culpables son «los cantos de sirena».

La realidad es que el béisbol pese a ser el pasatiempo nacional ha perdido terreno poco a poco en el seno de su propia afición. La falta de espectáculo en los estadios, la desmotivación de los atletas y la poca seriedad en los terrenos de juego son sólo algunas de los males que aquejan la pelota cubana. Si a esto sumamos el éxodo clandestino e ilegal de grandes figuras de nuestro país (tanto al bate como en la loma de pitcheo), a terceros países para lograr insertarse en las Grandes Ligas se pudiera augurar una ruina lenta y dolorosa de nuestro principal evento deportivo.

Es aquí donde entra en juego este acuerdo. Sin sobrado optimismo la inserción legal de los peloteros cubanos en Grandes Ligas puede constituir un punto de giro en la calidad de nuestras series nacionales. Para empezar, nuestros peloteros deben creer que jugar en la MLB es una posibilidad y no una utopía. Ello resultaría en una inyección de motivación a los deportistas y afición que crecería proporcionalmente a la competitividad de nuestras Series Nacionales. Como consecuencia y sin lugar a dudas estaríamos en presencia de un renacer de la pelota cubana.

Pero esto no será válido si no se lleva a efecto la creación de condiciones necesarias que faciliten mostrar al mundo el potencial que tenemos en los terrenos de juego. Por ahora la responsabilidad recae en manos en la Federación Cubana de Béisbol y sus principales directivos para que el histórico acuerdo con la MLB no se quede en meras intenciones y que el «exceso de burocratismo» no obstaculice las contrataciones de nuestros coterráneos.

Hasta el momento sólo el tiempo dirá cual va a ser el futuro de esta situación, mientras tanto solo queda disfrutar de los actuales Play Off de nuestra Serie Nacional, una cita que con la buena nueva de este acuerdo de seguro será diferente.

Por: Ramón Matos Méndez. Estudiante de Periodismo.

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