Qué la solidaridad siga creciendo entre nuestra gente

Santiago de Cuba, 14 de sept.-  Una de las características que más distingue a los santiagueros y santiagueras es su espíritu solidario, ese que conmovió a los jóvenes durante la lucha clandestina en la ciudad, cuando las puertas se abrían de par en par para protegerlos de la persecución y la muerte, sin conocerlos apenas, por la única razón de saber que se inmolaban por la libertad de la Patria.

Esas manifestaciones de los nacidos en esta rebelde y hospitalaria tierra oriental, devenida Ciudad Héroe de la República de Cuba, se ha acrecentado  en tiempos de Revolución, enalteciendo aún más a sus habitantes que se enorgullecen de tal peculiaridad.

Y es que ser solidarios es saldar una deuda de gratitud con la humanidad, como siempre reiteró el Comandante en Jefe Fidel Castro y ha sido filosofía de la Revolución en 60 años de poder, en el interés de sembrar esa cualidad en el estilo de vida, de trabajo y de actuación de las personas.

Son muchos los hombres y mujeres de Santiago de Cuba que cumplieron misiones como combatientes o colaboradores civiles en la epopeya de Angola, hermano país africano donde las tropas cubanas escribieron hermosas páginas, y muchos soldados y oficiales entregaron hasta la vida.

En un campo tan sensible como la salud, abundan los  santiagueros y santiagueras que han cooperado y cooperan en diversas zonas del planeta, llevando la medicina precisamente allí donde antes no había podido llegar, mostrando un ejemplo de altruismo y desinterés desconocido en el mundo de hoy.  

Una nación tan entrañable como Venezuela, a la cual nos unen lazos muy fuertes de ideales y sueños comunes, tiene infinidad de ejemplos de vidas salvadas de la muerte de manos de compatriotas, y de otros tantos  que han mejorado su estado de salud, gracias al prestigio profesional y los valores humanos que distinguen a nuestros médicos, enfermeras y trabajadores de la salud en general.

Es que somos genuina expresión de la larga historia de solidaridad que ha fomentado Cuba lo largo de estos años, y tenemos el deber de seguir cultivándola en las condiciones actuales.

Lo logrado en ese sentido y lo que seguiremos alcanzando tiene un bastión básico en la educación revolucionaria y en el espíritu patriótico e internacionalista que se ha  forjado, sobre todo, porque hay conciencia de que es la única forma de saldar nuestra deuda con la humanidad, considera el  combatiente Alberto Barroso.

También, en el plano interno, ha aflorado el espíritu solidario y de ayuda al prójimo ante fenómenos naturales, como devastadores huracanes que han dejado familias sin casas y sin pertenencias, pero ahí mismo aparecieron brazos de familiares, amigos y vecinos para protegerlos y la mano y acción salvadora de la Revolución para no dejar a nadie desamparado.

Hace falta que esa virtud siga creciendo entre nuestra gente y salga a relucir con fuerza ahora, ante la situación coyuntural que vive Cuba fundamentalmente por falta de combustible y, por ejemplo, piensa la trabajadora Minerva Castellanos, los choferes sean más solidarios para que ningún transporte transite vacío por las calles mientras haya paradas abarrotadas de personas,

Si esa cualidad se lleva a la práctica a cada momento y en cada lugar podría contribuirse a algo tan imperioso como el ahorro energético, porque con solo apagar luces innecesarias en el hogar en el horario pico usted estará poniendo un granito de arena para que las dificultades no mellen la aspiración de hacer un mejor país para todos.

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