Sin prisa y con pausas

Un proverbio se puede interpretar de muchas maneras, porque para eso existen y se crean por la imaginación y la experiencia del hombre, su uso también es múltiple y adaptable a las circunstancias por muy variadas que estas sean.

“Sin prisa, pero sin pausas” podría ser la versión original que indica que no se debe precipitar el asunto que conducimos, pero tampoco debemos detenerlo, es avanzar despacio pero solo avanzar.

“Con prisa y sin pausas” puede ser la sugerencia más urgente que apura la gestión sin detenerse ni un segundo hasta conseguir los resultados.

“Sin prisa, pero con pausas” debe ser el modelo proverbial aplicable a la etapa de recuperación o desmonte del sistema preventivo en el caso de la pandemia de la Covid-19

El estado cubano y las autoridades de salud, montaron un esquema ascendente por etapas para las medidas que impidieran un mayor contagio del SARS-CoV-2 y por ende un comprometedor porciento de enfermos y muertes en el país, medida que se fueron implementando en los momentos que correspondían o sea sin prisa, pero con objetividad, luego la pausa para el análisis de su efectividad.

Así llegamos desde el nivel 1 de alerta epidémica hasta el nivel 4 y para no acelerar el conjunto de acciones se trabajaba con coherente calma, dígase sin prisa.

Los resultados están latentes, lo pronósticos más agresivos van quedando a la zaga, nuestras cifras son alentadoras y mucho mejores si son comparadas con otros territorios del mundo, incluyendo a los que ocupan países de alto desarrollo económico, muchos de ellos desmantelando sus patrones de resguardo ante la pandemia, acelerando la reconstrucción económica por encima de las vidas de sus ciudadanos y aplicando el proverbio “con prisa y sin pausa”

Claro está, que un rebrote como el que se les ha dado a muchos gobiernos les hace perder mucha más economía y muchas más vidas humanas.

Todos volveremos a la normalidad, aun con vestigios de la covid 19 que con inteligencia y algunas medidas permanentes podrá ser controlada y aislada y hasta es posible su reaparición en pequeños focos que en el caso de los que tomen las medidas pertinentes, no llegarán a convertirse en un segundo o tercer brote de la pandemia.

Sin prisa compañeros, solo cumpliendo las orientaciones que nos emanan de las autoridades competentes, sin romper la disciplina, sin quemar etapas y adelantar acciones irresponsables. Sin prisa para estar seguros de ser triunfadores y con pausa, porque cada medida que se desmonte debe tener una pausa para el control y análisis de su eficacia. No se deben, ni se pueden cometer errores por no analizar los resultados y precipitarnos a tomar nuevas acciones de las que tengamos que arrepentirnos luego.

Sin prisa que ya está demostrado que sí podemos: La velocidad la dejamos para la siembra y el ahorro, hay que apresurarse en la agricultura y la sustitución de importaciones. La urgencia se demanda en el control de los recursos, apremia avanzar en los planes de construcción de viviendas y en otros planes de desarrollo sostenible.

Pero a la estabilidad sanitaria volveremos cuando estén creadas las condiciones que aseguran un retorno seguro a la normalidad, eso lo dirá nuestro indestructible gobierno revolucionario: sin prisa y con las pausas necesarias.

Escrito por Santiago Carnago López

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