La educación y desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación desde el ideario de Martí y Fidel

Santiago de Cuba, 12 de mar. – Para abrir el debate sobre ciencia, tecnología, innovación en Cuba, previamente se debe buscar su génesis en el legado histórico de dos grandes pensadores cubanos: José Julián Martí Pérez y Fidel Castro Ruz.

Sus improntas, aún cuando emergen de épocas distintas, se manifiestan de manera coincidente ante los problemas acuciantes de la región y el mundo en sentido general, como enérgicos soldados antiimperialistas y universales.

Una cardinal proposición martiana enfatiza que “…Educar es depositar en cada hombre toda obra humana que le ha antecedido, es decir: es  hacer a cada hombre resumen de un mundo viviente hasta el día en que vive, es ponerlo a nivel de su tiempo, para que flote en él y no debajo de su tiempo, con lo que no podrá salir a flote, es preparar al hombre para la vida…”

Por su parte, Fidel un año después del triunfo revolucionario avizoraba que “… El futuro de nuestra patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia, tiene que ser un futuro de hombres de pensamientos,… porque precisamente lo que más estamos sembrando son oportunidades a la inteligencia…”

La interpretación de estas ideologías nos invita a reflexionar que el avance de la ciencia, la tecnología y la innovación, desde una pertinente política educativa en este sentido, es un elemento ineludible para el desarrollo económico y social del país.

Si bien es cierto que, siempre ha existido la voluntad política por los avances de la ciencia, la tecnología y la innovación, traducidos en el mejoramiento de la calidad de  vida de la sociedad, desde las edades tempranas de la Revolución, instituyéndose centros de investigación y universidades, nos encontramos ante el reto impostergable de apostar por un desarrollo sostenible, ante las transformaciones económico sociales del mundo en que vivimos.

Somos un Estado socialista, democrático, independiente y soberano, en función de los intereses del pueblo, organizado con todos y para el bien de todos, que nos sostiene el ideario y ejemplo de Martí y Fidel e identificados por el concepto de Revolución, dado por este último el 1ro de mayo del 2000.

De ahí la importancia de que hayan quedado plasmados estos aspectos de manera precisa en el Título II: Fundamentos Económicos, Artículo 21 y en el Título III: Fundamentos de la política educacional, científica y cultural de la Ley de Leyes de la República de Cuba.

Por Mayra Elena Salas Vinent.

 

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