Mujeres santiagueras y constitución

Santiago de Cuba, 12 de feb.- En febrero y marzo el país afrontará dos acontecimientos vinculados: el Referendo constitucional y el Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). La relación es doble: en abril de 1869, en plena guerra de independencia contra el colonialismo español, se aprobó la Constitución de la República en Armas, en Guáimaro; allí estuvo Ana Betancourt, en representaciónde la mujer cubana. Fue el comienzo de una tradición de participación   que tendrá una nueva expresión en el X Congreso de la FMC.

Al congreso, por su relevancia, le dedicaremos un artículo aparte, ahora proponemos hablar de la mujer santiaguera, cuyo protagonismo pasado y presente, en diferentes esferas del desarrollo social, es ampliamente reconocido. Para ello, nos apoyaremos en un texto significativo de las investigadoras María E. Mora y Marta E. Aparicio, trabajo relevante desde el titulo mismo: La mujer ente indispensable de la Revolución; así se llama el texto.

La historia contemporánea de Santiago de Cuba está alimentada por la implicación femenina, por la presencia de muchas mujeres que rompieron con los convencionalismos dominantes en los años 50 del siglo pasado y contribuyeron, incluso con su vidas, a la lucha revolucionaria que culminó con la victoria del 1 de enero de 1959, concretada con la toma de esta ciudad, escenario clave de la contienda.

Las mujeres santiagueras tomaron parte en múltiples acciones contra la tiranía pro imperialista de Fulgencio Batista, tanto en la sierra como en el llano, entre las acciones descuellan su valiente reacción ante los crímenes cometidos contra los jóvenes asaltantes del Cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953, su participación en hechos relevantes de la lucha clandestina, como el levantamiento armado del 30 de noviembre de 1956, dirigido por el inolvidable Frank País.

Como señalan las mencionadas investigadoras: “ En la lucha clandestina siempre  se recuerda su apoyo como mensajeras, vendiendo bonos, creando y repartiendo el periódico, ocultando a jóvenes perseguidos, confeccionado uniformes, como choferes en el traslado de los combatientes a lugares seguros, en acciones de sabotaje. Es imprescindible reconocer también que algunas fueron apresadas, torturadas, violadas y hasta asesinadas, son muchas las que engrosan el martirologio de la patria”.

Mujeres de la estirpe de Mariana Grajales, la madre de los Maceo y de todos los cubanos, se incorporaron a los frentes rebeldes que derrotaron al ejércitobatistiano; la creación del pelotón que llevó precisamente el nombre de Mariana Grajales, fue un momento excepcional del protagonismo de las féminas en el combate. En la lucha revolucionaria sobresalieron muchas mujeres, basta mencionar a dos de sus paradigmas: Celia SánchezManduley  y Vilma Espín Guillois.

Después del triunfo de la Revolución las mujeres desempeñaron y desempeñan un papel esencial en un proceso que se hizo con su concurso, el cual aportó en medio de una lucha encarnizada, una cuota de humanismo y hasta de ternura que solo las mujeres pueden aportar; una razón más que tiene el país para confiar con que las féminas contribuirán a asegurar la continuidad del proyecto social cubano que el próximo Referendo constitucional consolidará.

Por Osmar Álvarez Clavel.

 

 

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