Andragogía o Pedagogía para la educación en la etapa de adultez

Santiago de Cuba, 4 de mar.- Al hablar de Andragogía en Latinoamérica haremos referencia a Félix Adam, uno de los primeros educadores en tomar conciencia de ello el pasado siglo, que la connota como ciencia de la educación de adultos.

Para él la Pedagogía y la Andragogía son excluyentes, en cuanto a la aplicación de sus técnicas, pero ambas, se complementan en el logro de un fin último: la educación del hombre.

El adulto es un ser biológico, desarrollado en lo psíquico, lo físico, lo ergológico y lo social, capaz de actuar con autonomía, en su grupo social y que decide sobre su propio destino. Su naturaleza difiere del niño y del adolescente.

Ahora bien, hay que pensar que si la educación del hombre tuviera sus inicios en la etapa adulta, así como comienza la Pedagogía desde edades tempranas y aún en la adolescencia, considero que con igual valor debe existir una Andragogía desde la etapa adulta joven hasta la senil.

Existen discrepancias entre muchos teóricos del saber pedagógico sobre el tema andragógico. Sin embargo, al reflexionar sobre la etimología del término Pedagogía, esta se derivada de las voces griegas paidos (niño) y ago (conducir, guiar), significa entonces “educación del niño” .

Puede entenderse que se necesitaría otras formas de conducción del ser humano en cada etapa de su vida, si se tiene en cuenta que la educación es un proceso permanente y por otra parte, esta no termina en la formación universitaria, sino es un proceso que continúa durante toda la vida.

Es muy significativo que desde el pasado siglo, educadores de adultos europeos, quienes sintieron la necesidad de delimitar el tratamiento educativo en cada etapa de la vida humana, sostienen que etimológicamente Andragogía significa “hombre, no adulto” .

Estas observaciones conducen a la siguiente reflexión: ¿El adulto aprende de la misma manera que el niño?,  otras interrogantes  pueden ser someter a análisis.

Se precisa entonces la necesidad de abrir la atención a esta observación, teniendo en cuenta las demandas exigidas por una sociedad en constantes cambios y por ende, de su educación en cada etapa de la vida.

Entendiéndose que la naturaleza de estas etapas deben obedecer a las características, insuficiencias en el aprendizaje y desarrollo del ser humano en cada una de ellas.

Se toma en consideración además que los propósitos pedagógicos para la etapa de la niñez sustentan este objeto, por lo que, considero que no son esencia de otro objeto o etapa de la vida del ser humano.

Esto significa que la lógica de la educación de un niño es diferente a la de un adulto, teniendo en cuenta que a los primeros se les imponen ciertos patrones de ser y actuar, no así a los segundos quienes son capaces de conducir su propia vida.

Por Mayra Elena Salas Vinent

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