En el corazón, las doctrinas del Maestro

Santiago de Cuba, 11 de jul.- Para evocar al Héroe Nacional José Martí, al invicto líder Fidel y una heroica acción como el asalto al Cuartel Moncada, considero que no existe un pensamiento que sintetice mejor el sentimiento patriótico de los cubanos que “Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro.

Ese mensaje de expresa devoción martianafue pronunciado por el valiente abogado Fidel Castro, en el juicio por los sucesos del 26 de julio de 1953, hecho que integra el patrimonio latinoamericano al clasificar entre los acontecimientos más relevantes en la historia del continente, en la segunda mitad del siglo XX.

La frase es muy conocida, está incluida en uno de los documentos más leídos por el pueblo de la Isla como La Historia me absolverá, dado el valor humano, testimonial y de denuncia, impactante por sus argumentos y las acusaciones que entrañaba.

En el juicio, ocurrido el 16 de octubre de 1953, Fidel hizo enmudecer a los adversarios al expresar: “De igual modo se prohibió que llegaran a mis manos los libros de Martí; parece que la censura de la prisión los consideró demasiado subversivos. O será porque yo dije que Martí era el autor intelectual del 26 de Julio?…

Y añadía: ¡“No importa en absoluto! Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro y en el pensamiento las nobles ideas de todos los hombres que han defendido la libertad de los pueblos”.

Apoyaba el audaz joven su autodefensa en la acción y el pensamiento de otro cubano de singular postura y sueños libertarios, nacido un siglo antes, y a cuyos ideales eran fieles continuadores los de la Generación del Centenario, quienes estuvieron dispuestos a morir para que él siguiera viviendo en el alma de la Patria.

El ataque al Cuartel Moncada resultó una respuesta enérgica y eficaz al testamento político de José Martí, que no se circunscribía a un cambio de un tirano por un presidente al frente de la República, con un consejo de ministros, un congreso y un ejército a la usanza de la democracia representativa de la época, apuntó el historiador Francis Velázquez.

Constituyó el ideario martiano el aliento político e ideológico que impulsó la lucha de liberación nacional, con un basamento auténtico y propuestas concretas para propiciar la transformación radical de la nación, agregó el especialista.

La joven educadora Yaquelín Segura considera que también sirvió para que el pueblo pudiera acceder a las diversas esferas del saber, la cultura, la salud; tener un trabajo decoroso y elevar su nivel y calidad de vida.

La significación histórica de la epopeya moncadista está reflejada en La Historia me absolverá, que define las características y magnitud del Programa de la Revolución desde que Fidel le adjudicara al Apóstol la autoría intelectual del asalto hasta la reflexión sobre la situación en la Isla en la seudorrepública.

Su trascendencia también está en que fue el motor pequeño que impulsó y dio alas al motor grande de la Revolución para despertar el archipiélago dormido desde hacía tiempo; y dar a conocer la existencia de una vanguardia y un líder, que esgrimían la táctica de la lucha armada para combatir los males de Cuba.

Fidel y sus compañeros de armas en la denuncia de la paupérrima situación económica, de pobreza extrema, insalubridad, de injusticia social y analfabetismo que resumían el panorama nacional, fueron fieles discípulos de las enseñanzas martianas de que: “Un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército.

Deja una respuesta