El Che y el papel de la universidad cubana

Fiel Castro, el Líder Histórico de la Revolución Cubana, afirmaba tempranamente que el futuro de Cuba era necesariamente ser un país de hombres de ciencias. Con su visión futurista, el Comandante en Jefe, fue el inspiradorde la Biotecnología cuyo desarrollo asombra al mundo al constatar como un país pequeño y bloqueado es capaz de producir cinco candidatos vacunales, que pronto serán vacunas para inmunizar a los cubanos y contribuir a la vacunación de otras naciones. El Gobierno cubano encabezado por su Presidente, Miguel Díaz-Canel, enfatiza en el papel de la universidad, en sus posibilidades de contribuir a la economía y a la sociedad cubanas actuales, en un contexto adverso como el presente. En la base de las consideraciones de Fidel y Díaz-Canel están los criterios visionarios de Ernesto Guevara.

Por esta razón estimamos pertinente en este artículo referirnos a dos discursos pronunciados por el Che en 1959. El primero en la Universidad de Oriente, para cerrar el ciclo de conferencias “Universidad y revolución” (17 de octubre); el segundo, en la Universidad Central de las Villas, al recibir el título de Doctor Honoris Causa (28 de diciembre). Permítanme empezar por el último donde el galardonado comienza por aclarar que acepta el reconocimiento en nombre del ejército del pueblo y no como merecimiento individual. En una parte de su alocución se refiere a un imperativo: democratizar la universidad, por eso afirma:

“ Y, ¿qué tengo que decirle a la Universidad como artículo primero, como función esencial de su vida en esta Cuba nueva? Le tengo que decir que se pinte negro, que se pinte de mulato, no solo entre los alumnos sino entre los profesores; que se pinte de obrero y de campesino, que se pinte de pueblo”. Aspiración que la universidad cubana cumplió con creces, y no solo para Cuba, sino para otros pueblos

En su discurso en la Universidad de Oriente comienza por resaltar el papel de la universidad que: “es la gran responsable del triunfo o la derrota, en la parte técnica, de este gran experimento social y económico que estamos llevando a cabo en Cuba”. Destaca su carácter innovador y la conmina a formar profesionales para sustituir a los que abandonaron el país y para resolver el déficit de graduados en las carreras técnicas, en un país agrícola que proyecta industrializarse y que apenas contaba con profesionales donde más se necesitaban, en ramas como la Agronomía, las Matemáticas, la Física o la Química.

Para facilitar la comprensión de los lectores más jóvenes nos detenemos un instante en una parte de la intervención del Che, quien habla en un contexto donde están vivos los ecos de la Reforma Universitaria que estremeció aLatinoamérica. Aclara que entre las autoridades universitariasy los estudiantes hay inquietudes sobre la intervención del Estado y la autonomía universitaria. A propósito señala que el Estado es el único organismo que puede dictaminar sobre cuáles son las necesidades del país y tiene que participar en el gobiernode la Universidad y explica que no se trata de reformar la enseñanza universitaria, sino la enseñanza como totalidad, de reformar toda una nación.

Recomienda buscar las bases teóricas de la Reforma Universitaria entre nosotros y no en lo hecho en otros pises y cita el caso de Guatemala donde la desunión entre los estudiantes revolucionarios y las otras fuerzas progresistas allanó el camino de la caída del gobierno progresista de Jacobo Arbenz, experiencia que el Che vivió en carne propia. Desde esa experiencia habla con su sinceridad proverbial al abordar la situación de las universidades cubanas:

“Y cuando tratamos e buscar a quien lógicamente nos debe apoyar, a la Universidad; para que nos dé los técnicos, para que se acople a la gran marcha del Gobierno revolucionario, a la gran marcha del pueblo hacia su futuro, nos encontramos con las luchas intestinas y discusiones bizantinas que están mermando la capacidad de estos centros de estudios con su deber de la hora”.

El Che instaa los estudiantes – que eran en su mayoría de la clase media- a que estén en contacto con el pueblo; defiende enérgicamente la integración entre la Universidad y el Gobierno, aspiración que la Revolución cumpliría en su desarrollo, pero que siempre está latente como lección. Hoy sabemos que la universidad tiene una alta responsabilidad: ponerse al servicio del avance económico social del país , hecho que  implica entre otras cosas, pensar nuestra realidad desde dentro, ponerla teoría en función de la práctica que la sostiene para, como aspiraba el Guerrillero Heroico, situarse a la vanguardia del pensamiento innovador. Ahí está la continuidad.

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