El Che y la juventud comunista

Cuba celebró una fecha trascendente relacionada con sus niños y jóvenes: el 4 de abril, día de remembranzas y de acciones. El 4 de abril de 1850 nació el general mambí Henry Reeve; la brigada médica que lleva su nombre está propuesta para el Premio Nobel de la Paz 2021. Los sucesos son aleccionadores: en 1895 el Partido Autonomista emitió un manifiesto de condena al alzamiento del 24 de febrero.También ese día en los albores de Revolución el Gobierno cubano expropia las tierras de la United Fruit Company (1960). En 1961 se funda el Ejercito del Centro y se constituyen la Organización de Pioneros de Cuba, hoy José Martí y un año después la Unión de Jóvenes Rebeldes pasa a ser Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), hecho que destacamos por su relación con la labor revolucionaria del Che.

El Che tenia claro el papel de los jóvenes en el proceso de construcción el socialismo en Cuba y en la formación del hombre nuevo, de ello hablamos en un comentario sobre su libro más influyente El Socialismo y el hombre en Cuba. Este tema recorre toda su obra y está presente en sus intervenciones públicas, en las reuniones ministeriales y en sus escritos. El 9 de mayo de 1964, cuando era Ministro de Industrias, pronunció un discurso que, aunque estaba dirigido al ministerio que lideraba, por sus implicaciones, vale para la juventud en general y no solo para la de aquellos años, sino para la de todos los tiempos: sus palabras sirven a la juventud cubana de hoy; trascienden fechas.

Comienza por reconocer que ha sido crítico con la juventud, no como juventud sino como organización, “y esa actitud crítica –apunta – no se ha visto respaldada en general por la proposición de soluciones prácticas; es decir, que ha sido un poco la tarea del franco tirador.” Así, desde la autocrítica abre su mensaje. El Che era un apasionado de la crítica, de la que se asume sin miedos, ni remordimientos, de forma constructiva; esa que aborda los problemas en los escenarios donde pueden resolverse. Era partidario acérrimo de la inconformidad, del pensamiento proactivo, del afán de mejoramiento humano que hay en el individuo, del perfeccionamiento constante de la obra colectiva. Su apego a la autocrítica legitimaba la crítica destinadaa los otros.

Desde el principio refiere dos problemas que lastran la organización: el mecanicismo y la falta de iniciativa, reconoce que la mayoría de los jóvenes que integran las organizaciones revolucionarias provienen de la pequeña burguesía y arrastrarán por un tiempo sus principios ideológicos.; más, por encima de prejuicios, hay que proteger la unidad y ejemplifica con un hecho singular. Cuando se produjo la llamada crisis de octubre o de los misiles muchas personas que no eran milicianos se presentaron voluntariamente para reclamar un puesto de combate y entre ellos había muchos jóvenes. Este ejemplo nos conduce a la actualidad. Buena parte de nuestros jóvenes se ofrecen para colaborar en la zona roja o donde sea necesario y arriesgan sus vidas para enfrentar la pandemia.

Sobre la UJC y sus deberes es categórico. La UJC, señala, como antesala del Partido, tiene que adquirir dentro de la comunidad juvenil una formación ideológica superior. Como si fuera hoy y hablara para los comunicadores sociales: “El plantearse la discusión de problemas teóricos indica una profundidad teórica alcanzada ya por la juventud. Pero plantearse solamente problemas teóricos indica que la juventud no ha podido escapar del mecanicismo y confunde los términos. La juventud, agrega, tiene que ser alegre, espontánea y profunda al mismo tiempo, tiene que ser vanguardia en los trabajos que le competen: “En definitiva, porque no se puede dirigir con teoría y menos puede haber un ejército de generales”.

Aunque el contexto actual es lógicamente distinto, reiteramos su planteamiento porque sabemos la tendencia presente en jóvenes comunicadores, aunque no es exclusiva de ellos. Hablo de una realidad que creo conocer. Contamos con personas apegadas a cuestiones teóricas que poco añaden a la solución de las necesidades sociales. En momentos en que el país se pronuncia vigorosamente por poner las ciencias al servicio de la economía y la sociedad, todavía hay quienes se pasan la vida teorizando, intentando inútilmente aplicar hipótesis procedentes de realidades ajenas a las nuestra y queacá no puedenprosperar y aquí se incluyen propuestas que ni siquiera son efectivas en las sociedades que laspromueven.

A los teóricos a ultranza de hoy, jóvenes o no, las palabras del Che los debía conducir a la meditación, esa que suele preceder a la acción. Y si no es mucho pedir le solicitamos, dedicar parte de su tiempo a releer El Socialismo y el hombre en Cuba, detenerse en criterios como este: “La UJC dirigida y orientada por el Partido, debe marchar a la vanguardia”. La juventud tiene protagonismo en la Revolución Técnica, una tarea concreta y esencial, tiene que aprender a identificar y jerarquizar las tareas que le corresponde cumplir y su contenido clasista. “No se puede pensar en la Revolución Técnica –afirma- sin pensar al mismo tiempo en una actitud comunista ante el trabajo”. Son palabras de 1964 dichas para todos los tiempos, subrayadas por un lema: “El presente es de lucha; el futuro es nuestro “.

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