Donald Trump, el candidato del caos

Numerosos especialistas, académicos y funcionarios estadounidenses hablaron en las últimas semanas sobre una posible situación caótica tras conocerse los resultados de las elecciones del 3 de noviembre en la nación norteña.

Entre las causas de ese posible escenario está el aumento inusual de la cantidad de votantes que este año ejercieron el derecho al sufragio de forma adelantada y en particular por correo, pues el conteo de esta última modalidad pudiera demorar varios días e incluso semanas después de la jornada de los comicios.

En ese contexto, el presidente Donald Trump, quien aspira a la reelección, reiteró en diversas ocasiones la posibilidad de un supuesto fraude electoral, sin presentar pruebas al respecto.

El gobernante se negó a comprometerse con una transferencia pacífica del poder, al sugerir que su victoria es el único resultado legítimo, y si no gana frente al aspirante demócrata, Joe Biden, está listo para impugnar el juicio del pueblo estadounidense en los tribunales o incluso en las calles.

Trump se esforzó por sembrar dudas en el voto por correspondencia, opción que muchos ciudadanos prefieren por temor a la pandemia de la Covid-19, que ya provocó más de 230 mil 500 muertos y más de ocho millones 889 mil 170 casos, según el sitio digital Worldometer.

Hasta el 25 de octubre, unos 59 millones 339 mil 400 norteamericanos habían votado de forma anticipada, ya sea en persona (19 millones 489 mil 500) o por el servicio postal (alrededor de 39 millones 909 mil 920), de acuerdo con el Proyecto de Elecciones de Estados Unidos.

La afluencia por correo puede provocar ‘una lucha amarga y prolongada por los resultados de los comicios’, señala Max Greenwood, en un artículo reciente en el diario The Hill.

En ese sentido, una importante firma digital demócrata advirtió sobre un potencial ‘espejismo rojo’ en la noche de las elecciones.

Eso se debe a que el cómputo de votos en persona del 3 de noviembre pudiera mostrar a Trump a la cabeza, hasta que las boletas por correo se contabilicen, y al terminar todo el conteo, el desenlace real puede ser distinto.

Chris Gagin, abogado de la organización Republicanos por el Estado de Derecho, afirma que en este ambiente habría que esperar varios días o semanas para conocer los resultados.

Trump, el candidato del caos

Este calificativo que ahora varios expertos dicen sobre Trump, no es de nueva factura, se lo acuñó el exgobernador republicano de Florida Jeb Bush, cuando el magnate inmobiliario comenzaba su carrera política.

La frase la utilizó también el fiscal general del estado norteamericano de Pensilvania, el demócrata Josh Shapiro, quien dijo el 22 de octubre que el presidente intenta crear ‘un ambiente de caos’ para las elecciones generales.

Trump quiere hacer que los votantes aquí se sientan impotentes, hacerles sentir que tal vez no controlarán el resultado de esta elección, añadió Shapiro en una entrevista en el programa Morning Joe, de la cadena MSNBC.

Por otra parte, sectores de la sociedad estadounidense muestran preocupación por los posibles actos de violencia con motivo de las elecciones, principalmente por los seguidores del aspirante a la reelección.

En ese sentido, una encuesta reciente publicada en el portal digital Politico, realizada por varios científicos, entre ellos Lee Drutman, del tanque pensante New America, mostró que alrededor de un tercio de los estadounidenses justificaron la violencia para promover objetivos políticos, el doble que en 2019.

Algunos ciudadanos forman grupos de vigilancia comunitaria, otros trabajan para reducir el conflicto o compran armas, según informes de una veintena de grupos en línea, así como datos oficiales citados por la agencia Reuters.

Algunos especialistas aseguran que estas acciones constituyen una respuesta a las frecuentes incitaciones del jefe de la Casa Blanca a expresar de forma violenta el desacuerdo frente a una eventual derrota suya.

Documentos oficiales del FBI y el Departamento de Seguridad Nacional revelan que las amenazas de extremistas nacionales a objetivos relacionados con las elecciones aumentarán en días previos al 3 de noviembre.

El portal digital Yahoo News publicó a principios de octubre un boletín interno del FBI, que advirtió sobre el peligro de agrupaciones extremistas nacionales, en días previos a los comicios o incluso en la misma jornada de su celebración.

Otros informes del FBI aseguran que las ventas de armas de fuego alcanzaron un récord mensual de 3,9 millones de dólares en los últimos meses en la nación norteña.

Un artículo del diario The Washington Post, señaló el 25 de octubre que la policía de todo el país se alista para el día de las elecciones, en medio de tensiones altísimas, incluyendo temores de intimidación a los votantes en los locales habilitados para ejercer el sufragio.

Según el rotativo, Trump también avivó esta preocupación con su llamado a que los funcionarios de las fuerzas del orden patrullen los lugares de votación, una táctica utilizada históricamente para intimidar a las minorías.

El Pentágono en alerta

El debate sobre este tema llega hasta el Departamento de Defensa, donde los principales generales de las fuerzas armadas podrían renunciar si Trump les ordena reprimir con tropas las posibles protestas tras las elecciones del 3 de noviembre, reveló el diario The New York Times.

Altos jefes castrenses reconocieron que intercambiaban criterios entre ellos sobre qué hacer si Trump, quien seguirá siendo presidente desde el día de las elecciones hasta la toma de posesión en enero, invoca la Ley de Insurrección y trata de enviar unidades a las calles.

El gobernante amenazó repetidamente con acogerse a ese estatuto durante las protestas recientes contra la brutalidad policial y el racismo.

Tanto el presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor (JJEM), el general Mark A. Milley, como el secretario de Defensa, Mark T. Esper, se opusieron entonces a la medida, y Trump se echó atrás.

Los funcionarios del Pentágono dijeron al Times, bajo la condición del anonimato, que bajo ninguna circunstancia, el presidente de la JJEM enviaría fuerzas de operaciones especiales del Ejército o de la infantería de marina para sacar a Trump de la Casa Blanca si se niega a transferir el poder.

Tales ‘rumores’ confirman que a nivel del Departamento de Defensa también se prevé la posibilidad de una crisis de gobernabilidad en estos comicios, ante las posiciones del jefe de la Oficina Oval.

Malos augurios

El editor ejecutivo de la organización The American Prospect, David Dayen, advirtió que en las elecciones de 2020 pudieran repetirse, quizás al unísono, algunos de ‘los peores ejemplos’ de comicios y transiciones de la historia del país.

El especialista recordó las presidenciales del 7 de noviembre de 1876, una de las más disputadas e intensas en Estados Unidos, en las que Samuel J. Tilden derrotó al candidato republicano, Rutherford B. Hayes.

La confusión consistió en que Tilden recibió 184 votos electorales contra 165 de Hayes, pero 20 sufragios no fueron contados, y estuvieron en disputa largo tiempo. Tras intensas negociaciones, los demócratas concedieron la victoria a Hayes y este asumió la presidencia el 4 de marzo de 1877.

Ante este escenario, los legisladores no pierden tiempo y también tienen en su mente la posibilidad de un resultado en disputa o un eventual empate en el Colegio Electoral y que ningún candidato alcance los 270 votos electorales necesarios para triunfar.

Previendo tal posibilidad, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (demócrata por California), alista a los legisladores para si un escenario de esa naturaleza obliga a esa instancia a decidir las elecciones, situación que pondría en una peligrosa situación de gobernabilidad al país.

En todo caso, coinciden algunos expertos, el pecado original de toda esta problemática y los augurios de un eventual caos en la nación norteña, radican en las irresponsables declaraciones de Trump ante diversas audiencias sobre un posible fraude electoral y su decisión de no entregar el poder en tal escenario.

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