Italia y UE difieren sobre promoción del sector agroalimentario

Recortes para la promoción de carnes y embutidos y etiquetados de alarma en botellas de vino, por considerarlos dañinos a la salud, centrarán debate hoy entre la confederación Coldiretti y la Unión Europea.

El nuevo plan para mejorar la salud de los ciudadanos europeos prevé acciones antes de 2023 que, a juicio de la más importante organización agroalimentaria de Italia, divide a Europa en la mesa.

Además, señala, ‘amenaza injustamente a sectores enteros de la cadena de suministro agroalimentario ‘Made in Italy’, con un fuerte impacto en la economía.

El evento en Bruselas, en directo en la plataforma zoom, está organizado, además de Colditetti, por Filiera Italia, Eat Europe y Farm Europe, con la colaboración de los grupos parlamentarios Partido Popular Europeo (PPE), Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas (S&D) y el centro liberal Renew Europe.

En ese encuentro, acorde con una nota de la confederación, Coldiretti presentará el primer análisis sobre el impacto en el consumo y en la economía italiana de lo que llamó ‘indicios alarmistas que la Comisión Europea quisiera colocar en las etiquetas de algunos productos simbólicos’ hecho en Italia.

Además, abordará en la reunión la primacía de la dieta mediterránea en el mundo, declarada hace más de una década por la Unesco como patrimonio inmaterial de la humanidad.

Antes, esa organización desde su sitio coldiretti.it denunció cuánto puede golpear a Italia tales medidas como principal productor de vino europeo y también el país de mayores riquezas en pequeñas especialidades tradicionales que precisan darse a conocer en el mercado y con las limitaciones en su promoción corren el riesgo de ser condenadas a la extinción.

Según Coldiretti el correcto compromiso de la Comisión Europea de proteger la salud de los ciudadanos debe diferir de ‘decisiones simplistas’ con el riesgo de ‘criminalizar injustamente productos individuales independientemente de las cantidades consumidas’.

El equilibrio nutricional -apuntó- debe buscarse de hecho entre los diferentes alimentos consumidos en la dieta diaria y no condenar el producto específico.

Para la organización esas medidas podrán dañar productos de tradiciones centenarias con un impacto devastador en la economía, el empleo, la biodiversidad y el territorio e incluso de personas comprometidas con la lucha, a menudo durante generaciones enteras, contra la despoblación y la degradación.

Se trata además de sectores ya gravemente afectados por la emergencia del Covid-19 que obligó al cierre de tabernas y restaurantes, lugares privilegiados para el consumo de carnes, embutidos y vinos de calidad.

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