En Cuba no nos podemos descuidar

Pasan los días y los acontecimientos de aquel 11 de julio de 2021 quedarán impregnados en nuestras mentes, será la muestra de que no podemos confiarnos ni un segundo porque quienes desean apoderarse de esta fruta que le ha resultado prohibida, llevan 62 años sin descansar esperando para dar su estocada demoledora.

Hoy el pueblo toma las calles porque nos pertenecen. Pero también nos corresponde a todos no conformarnos con estas acciones y desde nuestros puestos evaluar con profundidad las causas que hicieron posible tales revueltas en varias provincias del país.

Ya conocemos que el «golpe blando » es una táctica utilizada por la administración de los Estados Unidos para destruir a los gobiernos que no se pliegan a sus intereses. Brasil y Bolivia están como ejemplos así como también Venezuela y Nicaragua; aunque en estos países no se logró derrocar a Nicolás Maduro ni a Daniel Ortega, sus respectivos mandatarios.

Cuba no está exenta de que se utilice esta forma de lucha para doblegar a este pueblo mediante esta forma de lucha incitada por la nación del norte aprovechando la crítica situación económica y sanitaria del país para invitar a la contrarrevolución así como también a quienes por migajas se dejan arrebatar su débil principio sin detenerse a pensar en el daño que con su actitud ocasionan a la Patria donde viven, a su propia familia y a sus compatriotas.

Aunque recrudecido, el bloqueo está ahí desde hace más de 60 años y a este mal se une la pandemia de la COVID 19 incidiendo directamente en el pueblo agravándose las necesidades cada vez más crecientes, sobre todo, los relacionados con la alimentación, a lo que se une la carencia de medicamentos.

Ahora más que nunca, el pueblo necesita de un trabajo político-ideológico inteligente e intencionado. Ese que podemos lograr si vamos al rescate de tantos cubanos que realizaron y dan su aporte al desarrollo de este proyecto del sistema social socialista y están como seres anónimos en la comunidad donde habitan y hasta dentro de la propia familia donde pueden ser muy útiles en la formación de principios que fomentan la unidad, el patriotismo, la identidad el amor a la independencia.

Hoy por hoy es imprescindible el protagonismo que deben asumir las organizaciones de masas, puesto que en el barrio donde vivimos todos se pueden realizar encuentros planificados y con todas las mediadas higiénico-sanitarias lograr el diálogo franco del pueblo con sus dirigentes. Escuchar no solo para responder de inmediato sino para accionar y transformar sin hacer concesiones de principios.

La Asociación de Agricultores pequeños ANAP también tiene una estructura ideal para en la base de la organización reunir a sus socios y discutir los asuntos de su interés con el ánimo de accionar sobre nuestros propios problemas, sobretodo, los que podemos resolver con nuestros esfuerzos sin involucrar a nadie.

Otro espacio para el diálogo son las Asambleas de Afiliados a las que pueden asistir dirigentes obreros debidamente preparados no solo para responder criterios sino también para adoptar acuerdos cumplibles, transformadores que satisfagan a la clase proletaria.

Y un espacio como las reuniones de Rendición de Cuenta del delegado a sus electores también deben tenerse presente en el actual escenario que vive el país en que ve su paz y su soberanía amenazadas por fuerzas internas alentadas por la mafia anticubana de Miami.

Una sociedad como la muestra, debidamente organizada, puede ir mucho más allá en el trabajo político ideológico diferenciado hasta por sectores. Ahí están la Unión de Escritores y Artistas de Cuba UNEAC, la Unión de Periodistas de Cuba UPEC, la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba ANECC y la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de Cuba UNAIC entre otras de prestigio que integran la Sociedad Civil como la ANCI, ANSOC y ACLIFIM.

Una fortaleza ideológica infranqueable capaz de detener la progresión de un golpe blando como el que está en marcha en Cuba es posible.

Claro, luego de las manifestaciones de apoyo a la Revolución no podemos replegarnos y la batalla de ideas debe llegar de esta forma directa hasta cada lugar del país por muy intrincado que esté.

Todos los cubanos deben conocer con aportados argumentos que para nuestra tranquilidad y estabilidad este fruto deberá continuar prohibido para quienes abandonaron el país en 1959 y sus recalcitrantes descendientes. Cuba es para los cubanos es la máxima que nos sigue animando hoy.

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