24 de febrero: dos fechas y una esencia

Santiago de Cuba, 23 de feb.-El 24 de febrero de 1895 es una fecha cardinal de la lucha por la independencia nacional, que comenzó en Demajagua, el 10 de octubre de 1868, con el alzamiento encabezado por Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria; se reinició con el Grito de Baire y culminó con el triunfo de la Revolución liderada por Fidel Castro, el 1 de enero de 1959.

José Martí, el Héroe Nacional de Cuba, fue el artífice de la Revolución de 1895, el organizador de la lucha por la segunda independencia. Su proverbial capacidad organizativa le permitió unir a los cubanos de buena voluntad, limar diferencias, superar resquemores y fundar el Partido Revolucionario Cubano (PRC), un partido creado para alcanzar la independencia de Cuba, auxiliar la de Puerto Ricoy evitar la expansión de Estados Unidos por el continente americano.

Al PRC correspondió una tarea complicada: juntar criterios para consolidar la unidad revolucionaria. Con su singular poder de persuasión,Martí logró sumar a la causa tanto a los emigrados más humildes como a los principales jefes militares de la contienda precedente, entre ellos a los generales Máximo Gómez y Antonio Maceo, cuya incorporación incidió decisivamente en la ampliaciónde la base popular de la revolución.

El historiador Eduardo Torres-Cuevas, maestro en contar la historia de Cuba, asevera que la concepción martiana de la guerra implicaba conjugar los factores internos – los alzamientos en diversas regiones del país- con los externos – las expediciones que traerían a la isla a los jefes de la insurrección y los recursos imprescindibles para desarrollar una guerra que debía ser lo más breve y humana posible, que se libraba no contra España sino contra el sistema colonial impuesto por la metrópolis.

La preparación del levantamiento armado fue tan ardua como cuidadosa. Finalmente se decidió comenzarlo simultáneamente en varios lugares el 24 de febrero de 1895. Juan Gualberto Gómez, el representante de Martí en la isla, trasmitió la orden. Pero no faltaron avatares y los alzamientos  solo se  produjeron en la región oriental. Fueron varios, pero el de Baire, dirigido por Saturnino Lora, los nombra genéricamente  a todos.

Las expediciones trajeron a los principales jefes de la guerra y, a pesar de la temprana caída en combate de JoséMartí, en mayo de 1895, la revolución se consolidó rápidamente, sobre todo en la zona oriental. En la primera parte de la lucha descuellan dos hechos: la aprobación de la Constitución de Jimaguayù, por su trascdencia organizativa, y la invasión de Oriente a Occidente que,  liderada por Gómez y Maceo,  extendió las acciones bélicas a todo el país.

Desde que estalló la insurrección del 95, el gobierno norteamericanoapoyó al español y posteriormenteintentó comprarle la isla. Cuando el ejército peninsular estaba prácticamente derrotado, los Estados Unidos le declararon la guerra a España y escamotearon el triunfo a los mambisesa quienes, a pesar de ser los protagonistas de la contienda ni siquiera le permitieron entrar a Santiago de Cuba,  donde se decidió la derrota de las tropas españolas: de modo que la lucha de liberación nacional devino en una guerra de rapiña entre potencias.

Actualmente Cuba vive el prefacio del Referendo constitucional y no es casual sino simbólico que el día escogido para la votación sea el 24 de febrero, porque si el grito de Baire simboliza la continuidad de la revolución iniciada en 1868, el proceso revolucionario  de hoy significa la consolidación de la soberanía conquistada y el referendo representa la garantía de la continuidad de una lucha popular que ya tiene más de 100 años.

Por Osmar Álvarez Clavel

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