De mis recuerdos. Bromas, ¡NO!

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Santiag ode Cuba, 17 de dic.- I. Han pasado 60 años. En otro tango, muy famoso durante todo ese tiempo y hasta nuestros días, repetía sin cesar ¡Que 20 años no es nada! Pero, perdóneme la cifra inicial es tres veces mayor que el tengo gardeliano. Lo que sucede tiene que ver la televisión que íbamos a ver en la casa de una señora, muy buena, nombrada Chencha. Allí había uno de la marca Zenith, en blanco y negro, en el que veíamos los llamados muñequitos, dibujos animados, así como otros programas. Pero, lo que quiero recordar es un spot propagandístico del detergente FAB el que cerraba con esta frase inocente: que se repetía una y mil veces: CON FAB, SEÑORA CON FAB. Sucedió, que tal dicho se repitió tanto que la gente creó uno diferente que tenía que ver con la situación política de Cuba a finales de 1958. Una persona le decía a la otra: ¿CON QUIÉN TU ESTÁS: CON FI O CON FU? El interrogado, sabiendo las consecuencias de la respuesta solo respondía ¡CON FAB, SEÑORA CON FAB! Ambas sílabas de la interrogante eran los nombres de FIDEL, el líder de la Revolución Cubana, y del despreciado dictador FULGENCIO BATISTA. Y esa era una broma muy pesada si se hacía ante personas desconocidas.

 II. Maffo, es un poblado equidistante entre las ciudades de Bayamo y Santiago de Cuba, se había convertido en el único reducto que quedaba en manos del ejército de la tiranía batistiana. La toma de esta población resultaba imprescindible para garantizar el ataque a la capital oriental. Días después, el 30 de diciembre de 1958 se rendía  ese último reducto militar. Mientras, en Santiago de Cuba se respiraba un ambiente violento de torturas, persecución y asesinatos por parte de los esbirros batistianos.   

III .Del discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, en el Parque Céspedes de Santiago de Cuba, el 1ro. de enero de 1959:   Si hay un gobierno malo que roba y que hace más de cuatro cosas mal hechas pues, sencillamente, se espera un poco y cuando llegan las elecciones se cambia el mal gobierno.

 La función del militar no es elegir gobernantes, sino garantizar la ley, garantizar los derechos del ciudadano.  Por eso le advertí a Cantillo que golpe de Estado ¡no!, movimiento militar revolucionario, ¡sí!, y no en Columbia sino en Santiago de Cuba. Y si había un “madrugonazo” en Columbia, se sublevaría la guarnición de Santiago de Cuba, que era lo suficientemente fuerte para sumar a su pueblo para acabar con esa traición.

Fidel, veinte años después, en el mismo lugar, diría: ¡GRACIAS SANTIAGO!

Por: Armando A. Céspedes.

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