26 Julio: Razones para celebrar

Santiago de Cuba, 24 jul.— El 25 de julio de 1953, hace 65 años, el periódico Prensa Libre publicaba un editorial donde señalaba: “Hay una calma extraña como las que preceden a las tempestades”

No se equivocó el diario porque apenas unas horas después, al amanecer del siguiente día, se desataba en el Oriente del país la tempestad presagiada, cuando centenar y medio de jóvenes hasta entonces desconocidos, asaltaban los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba, y Céspedes, de Bayamo, para recomenzar una revolución continuadora histórica de la de Yara y Baire con el objetivo supremo de darle a los cubanos la patria con todos y para el bien de todos tantas veces anhelada desde el 10 de octubre de 1868.

El propio editorial agregaba: “Una calma extraña después de largas semanas de nerviosidades, de desasosiegos, de fanfarronadas gubernamentales, de anuncios varis de crisis que no se producen, y que si se produjeran no servirían para nada”

En eso, no se equivocaba tampoco Prensa Libre, el golpe de estado del 10 de marzo acabó con el deseo de los politiqueros de entonces, de seguir jugando a la democracia y sobre todo, de seguir llenándose los bolsillos de dinero fácil robado a la República, que el dictador Fulgencio Batista ahora quería para él solo y sus compinches.

Lo que no dijo el periódico fue cuáles fueron las causas que le hicieron presagiar el estallido de tempestades, como la del amanecer del 26 de Julio de 1953 en Santiago de Cuba y Bayamo; es más, que cuando esta se produjo rápidamente la oposición, es decir, los partidos contrarios al dictador se negaron a tener cualquier vinculación con los asaltantes calificándolos de irresponsables y aventureros.

En su editorial Prensa Libre no dijo, por ejemplo, que más de la mitad de la población cubana estimada en cerca de seis millones de habitantes, vivía en la pobreza; no habló el periódico del millón de personas que se encontraban sin empleo, del millón que eran analfabetas, del 60 por ciento de la mortalidad infantil en el campo y el 40 en las ciudades, de las 400 mil familias cubanas del campo y las ciudades que vivían hacinadas en barracones y cuarterías, de las cien miL prostitutas existentes en el país, del millón 100 mil hectáreas de tierra en manos de latifundistas extranjeros, mientras 200 MIL familias del campo no tenían ni una vara de tierra para su sustento.

Esas, entre otras, eran las causas de la tempestad que el 25 de julio de 1953 destacaba el editorial de Prensa Libre, que lo sabía pero no se atrevió a decirlo, como no se atrevieron los politiqueros de entonces a oponerse al dictador Fulgencio Batista, porque ellos mismos de una u otra forma fueron los causantes de los males políticos y sociales que la República constituida 51 años atrás, arrastraba y que era necesario transformar como se lo propusieron los jóvenes de la Generación del Centenario

Por Armando Fernández Martí

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