A 68 años del Asalto al Cuartel Moncada los cubanos no renunciamos a nuestra soberanía

Hoy festejamos uno de los días más significativos de nuestra historia, una efeméride que marca la máxima madurez de la conciencia revolucionaria expresada por aquellos 135 jóvenes que no dudaron en realizar la más hermosa hazaña del siglo xx, el asalto al Cuartel Moncada , en el año del Centenario del natalicio del Apóstol cubano José Martí.

El 26 de julio de 1953 no era un día cualquiera. Era domingo de carnaval en la segunda ciudad del país, una Santiago de Cuba que había estado estrechamente vinculada a las tres guerras por la independencia del siglo 19, con un pueblo rebelde, de tradición mambisa, y un territorio donde la represión de las fuerzas armadas del dictador Fulgencio Batista no había podido doblegar la heroicidad de sus hombres y mujeres.

Fue el Cuartel Moncada, la segunda fortaleza militar cubana, el objetivo esencial para el asalto de los jóvenes de la Generación del Centenario, y así se preparo el hecho que si bien no fue una victoria, políticamente demostró la capacidad de lucha de quienes estaban dispuestos a darlo todo por una Cuba libre.
Solo 3 hombres, Fidel Castro Ruz, Abel Santamaría Cuadrado y Renato Guitard Rosell conocían lo que iba a ocurrir el Día de la Santa Ana.

Preparados para la misión, llegó el grupo de combatientes a la Granjita Siboney donde estaban las armas, los uniformes iguales que los utilizados por los soldados de la Dictadura y los carros que utilizarían para su traslado al Cuartel Moncada.

Allí ĺa orden de combate fue dada.

Con la ilusión de ver a la Cuba que soñó Martí, llenos de ilusión salieron los 3 grupos de jóvenes a cumplir la tarea encomendada. Abel Santamaría Cuadrado logra controlar el Hospital Saturnino Lora, Lester Rodríguez y Raúl Castro se apoderan del Palacio de Justicia y Fidel Castro Ruz rompe la barrera de los muros del Moncada pero no concreta el éxito del objetivo más principal y más complejo del plan, la toma del Cuartel Moncada.

A aquellas bombas con un contenido de cubanía y libertad que interrumpieron el carnaval santiaguero en la madrugada del 26 de julio, le siguieron días que describió Fidel en su alegato de autodefensa «La historia me absorberá»..

«No se mató durante un minuto, una hora o un día entero, sino que en una semana completa los golpes, las torturas, los lanzamientos de azotea y los disparos no cesaron un instante como instrumento de exterminio manejados por artesanos perfectos para el crimen».

Han transcurrido 68 años del heroico acontecimientos y lo recordamos hoy cuando vivimos momentos sumamente complejos no solo por el arreciamiento del bloqueo económico- financiero y comercial de Estados Unidos hacia Cuba y de los efectos de la COVID 19, sino también por la actitud de grupúsculos de desafectos al Proyecto del Sistema Social Cubano que alentados por la mafia desde el norte de América tratan de quebrantar la unidad y la tranquilidad del país.

Cuba no volverá jamás a ser dominado por quienes desean hacer retroceder la historia y convertir a este Archipiélago en un país donde matar vuelva a ser la palabra de orden.

Si bien la máxima bastitana después de los hechos ocurridos en la madrugada de la Santa Ana fue asesinar a 10 revolucionarios por cada soldado muerto, lo que esgrime la mafia anticubana es apoderarse de Cuba y tener 72 horas para matar.
Esa es la Cuba que quiere para sus compatriotas el grupúsculo plegado a los intereses de la mafia anticubana radicada en Miami.

Esa es la Cuba que no quería para su pueblo aquella Generación del Centenario asaltante al Cuartel Moncada cuyos sueños se lograron el primero de enero de 1959 y nos corresponde defender hoy para que la otrora fortaleza militar no vuelva a convertirse en un taller de tortura y muerte; sino para que continúe como la Ciudad Escolar 26 de julio donde niños y niñas se preparen para ser los dignos hombres del futuro.

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