A las puertas de septiembre se avivan las aulas

Santiago de Cuba, 21 de ago. – Como fieles herederos del célebre educador cubano del siglo XIX, José de la Luz y Caballero, los maestros santiagueros se preparan para encender en septiembre las llamas del saber en cada aula y ser forjadores de virtudes en los alumnos.

Cuba se privilegia por contar con ese ejército de “evangelios vivos” que, además de enseñar, educa y fragua valores, muchos de los cuales están urgidos de ser rescatados como la decencia, el civismo, la solidaridad y el respeto, en el interés de contribuir a edificar un mejor país para todos.

Hay muchos ejemplos de maestros, que como dijo José Martí son creadores, los cuales ofrecen tranquilidad a los padres y madres que les confían el futuro de sus hijos, porque con su vida y obra al servicio de la enseñanza han hecho un monumento al magisterio.

A ellos que abrazaron el magisterio por vocación, y hasta a quienes lo asumieron por necesidad y también sembraron, va ese merecido reconocimiento del Estado revolucionario cubano que aprobó un aumento de salario a ese sector presupuestado, que ya comenzó a percibirse.

Ante una labor que los enaltece como seres humanos, la mayoría merece la reverencia porque se mantuvo frente al aula, a pesar de difíciles condiciones, de bajos salarios y poco reconocimiento social, situación que se transformará para bien  a partir del curso venidero. 

Muchos consideran que el aumento de salario dará un jaque a la conocida fluctuación laboral en las escuelas, que tanto necesitan tener cobertura total del personal docente para cumplir los cometidos de la importante faena de instruir y educar.

Realmente el éxodo de maestros era preocupante y constituía un verdadero reto, pues no basta con el reconocimiento moral, el estímulo monetario también es muy necesario y favorecerá la permanencia en las aulas, además de  la reincorporación de otros, todo lo cual redundará en mayor calidad de la educación.

Esa justa decisión representa un alto compromiso para los docentes y no docentes, en aras de que la educación siga siendo una de las principales conquistas  de la Revolución, expresó la destacada maestra jubilada Cecilia Escandón, que se reincorporará a las aulas en septiembre.

      Para Ana María Batista, novel en esos trajines, quien se integrará a su centro,el seminternado Abel Santamaría, de El Caney, es un honor ser partícipe de la formación de ciudadanos más íntegros, capaces y mejores para aportar al progresosocioeconómico del país.

Rosa Álvarez, directora de Educaciónen la provincia de Santiago de Cuba, ha recalcado que para el próximo curso escolar se mantiene como prioridad el desarrollo del proceso de preparación del personal docente, con el fin de seguir erradicando las dificultades metodológicas y de aprendizaje en los estudiantes, teniendo en cuenta sus necesidades y potencialidades.


Los cambios  que se acometen en el sector y los beneficios salariales a sus recursos humanos, redundarán en la elevación de la calidad del proceso docente-educativo, interés de una Revolución muy celosa en la formación de las nuevas generaciones.

Todo ese ejército de “evangelios vivos” sentirá el orgullo de haber cimentado conocimientos y valores en la escuela cubana, que la han convertido en referencia para ser valorada por la Unesco por la calidad de la enseñanza y la formación integral de niños, adolescentes y jóvenes.

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