Agustín, santiaguero de estirpe, combatiente de la Revolución

Agustín Castellano Pacheco. Foto de Internet

Santiago de Cuba, 21 de dic.- Muchos santiagueros atesoran en su memoria un pedazo de la historia vivida aquellos memorables días en que comenzó un año nuevo diferente, que estremeció al país, y a los proyectos propios de esa fecha  añadieron otros vinculados a los anhelos de una nación redimida para siempre de la tiranía, la opresión, el crimen, la insalubridad, el analfabetismo.

Uno de ellos,  Agustín Castellano Pacheco, es un hombre sencillo de espíritu insurrecto que lo llevó a ser combatiente del Ejército Rebelde en el Segundo Frente Oriental Frank País, que fundara el entonces Comandante Raúl Castro, el 11 de marzo de 1958, adonde llegó como parte de los refuerzos de luchadores clandestinos de la ciudad de Santiago de Cuba.  

A las puertas del aniversario 60 de la gesta emancipadora que él ayudó a forjar y en la que tuvo participación decisiva, se considera un santiaguero muy afortunado de haber aportado su granito de arena a la libertad, y no oculta su orgullo de haber sido protagonista de sucesos cruciales para la Patria.

Rememoró que Fidel Castro, el máximo líder de la epopeya, alertaba el primero de enero de 1959 con espíritu visionario que la  Revolución empezaba ahora y no sería tarea fácil, desde el balcón del antiguo Ayuntamiento de la heroica ciudad, tras una ardua lucha reiniciada con el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1953, y el desembarco del yateGranma, el 2 de diciembre de 1956.

Asimismo, recordó las manifestaciones de solidaridad que empezaron a suscitarse desde varias naciones del mundo que veían en Cuba un nuevo faro de luz y de libertad plena, y también continuaron las campañas difamatorias, la resistencia y los ataques de los enemigos de la Revolución dentro y fuera del país, pero no pudieron con la convicción del pueblo de defender su Revolución.

Caravana de la Libertad. Foto de Internet

“Tuve el gran honor de integrar la Caravana de la Libertad con Fidel, por lo que viví intensamente los días de la victoria y la entrada triunfal del Ejército Rebelde a La Habana, el 8 de enero de 1959, después de desafiar en ciudades y campos la feroz tiranía de Fulgencio Batista”, subrayó con emoción. 

 “Hoy me siento feliz y confiado en la nueva dirección de la Revolución que representa los intereses del pueblo, por lo que luchará por servirle bien y se cumplan sus legítimas aspiraciones, pues tiene como bandera el ejemplo de Fidel y de Raúl”, dijo el fundador del Partido Comunista de Cuba, de 88 años.

El veterano luchador santiaguero expresó que al cabo de los años puede aquilatar mejor el honor que significó también para él haber sido protagonista de la batalla de abril de 1961, cuando ya resguardaban las banderas del socialismo y Cuba le propinó la primera gran derrota al imperialismo yanqui en América.

“Ahora les hablo con frecuencia a la familia y a las nuevas generaciones del heroísmo con que se defendió el suelo patrio en las arenas de playa Girón, como una manera de enseñarles que hay que salvaguardar la libertad y las conquistas sociales de la Revolución a cualquier precio, contra viento y marea”, precisó.

Lo que más me estimuló en Girón, recordó, fue saber que Fidel, nuestro invicto jefe, estaba al frente con su tanque, dirigiendo con el ejemplo y la  sabiduría militar la acción para obtener la victoria y frustrar los planes de los Estados Unidos, que nunca se conformaron con la gallarda rebeldía de esta Isla.

 En esa epopeya Castellano Pacheco demostró la valía de la condición de revolucionario que había ganado desde los tiempos de la lucha clandestina  y luego en la Sierra Maestra y, especialmente, en el combate por la toma de La Maya, donde tuvo actuación destacada, fue herido y conserva la marca en su brazo mutilado como trofeo de guerra.

Siguiendo las enseñanzas de Fidel que fue su maestro en todos los aspectos de la vida, según confiesa,  Agustín fue combatiente internacionalista en Angola, con lo que considera que saldó su deuda con la humanidad como todo buen cubano.

Por: Aída Quintero Dip.

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