Amo a Martí porque yo soy Fidel!

Santiago de Cuba, 28 de ene. – Con una colega en plena calle reflexionaba sobre mis propósitos de estar obligada hoy más que nunca a participar en un taller con un concurso periodístico donde Martí siempre fue el centro y en estos tiempos junto a Fidel… y de momento una figurita muy pequeñita, un niño con sólo algo más de 2 añitos, se desprendía de la mano de su madre para decirme… Tía yo me sé Cultivo!… ¡cultivo? Me dije yo sonriente y sin darme tiempo a nada tuve que escuchar… Ese cultivo del que hacía gala en cadena desenfrenada, que con nueva tecnología a cuesta grababa de inmediato…

Reíamos todos los circundantes y la madre presta para tomar el ómnibus que llegaba, sólo atinaba a decir… Oiga, es que él NO puede escuchar que alguien mencione a Martí que de inmediato recita…

No dio tiempo a saber si iba a un círculo infantil o a los llamados cuidos… Todo fue tan de repente y oportuno que me dije más tarde, cuando luego seguía recordando al pequeño, que concursaría en este evento en el género comentario con mi sentir de un instante que todavía NO olvido, ha quedado en mi mente…

Sí, porque justo a tiempo conocía de la noticia de adultos insolentes que, con su avaricia, su idiotez ante una falta de cultura y amor a la Patria sin precedentes en esta tierra, intentaba…

Para qué hablar ya de ese intento si la inmensa mayoría de los cubanos bien lo supimos y desde entonces lo repudiamos, e incluso inconscientemente, sin querer este pequeñín NO me recitaba los zapaticos de rosa, o esos tantos que la familia les enseña… sino uno de los poemas más célebres que Martí publicara en 1891, mientras vivía en la ciudad de Nueva York sobre el valor de la amistad con una metáfora que acompaña a los cardos y las ortigas, plantas ordinarias, silvestres, la última de ellas venenosa, que la voz poética se niega a ofrecer a aquellos que le arrancan el corazón, es decir, al desleal.

Y lo entendemos, por esa alma que siempre tuvo el Maestro, pero, esta vez, NO se trataba sólo de esos enemigos del Norte a los que estamos acostumbrados, sino de unos traidores, vende patria y  nos queda claro entonces lo que decía el Presidente Cubano en su cuenta de Twitter…

La maniobra mediática intentó mostrar un ambiente convulso, inseguro y violento en Cuba y fue desenmascarada oportunamente no como un hecho casual, sino como una acción pagada por un gobierno que no entiende de independencia y soberanía…

Sí, se trata de esa independencia de la que hoy disfrutamos y No nos dejaremos arrebatar porque hay un relevo garantizado que ama a Martí y se lo enseña la familia desde bien pequeño, un pequeñín a quien sólo atiné a preguntarle el nombre!…

NO le entendí muy bien, pero me queda claro que desde ya… él es Fidel!… Así lo valora esta su periodista Bárbara Bolerí Izquierdo, quien cierra este comentar con una frase martiana que cobra hoy plena vigencia…  “Cuando hay muchos hombres sin decoro hay otros que llevan en sí el decoro de muchos hombres”.


Deja una respuesta