Andamos por los caminos y seguimos

Santiago de Cuba, 30 de dic. – No quiero ser esquemático: reconozco que los esquemas hacen falta para aligerar lavida. Ahora empezamos un nuevo año con la conciencia que 2020 será un año de esfuerzos. Somos tozudos, los del otro lado también lo son, a tal punto que toman decisiones inauditas, propias de los desesperados: no renuncian a amedrentarnos, no renunciamosa afrontar sus desafíos. Así comienza la nueva etapa. Tenemos muchas razones que defender, por eso andamos por los caminos y seguimos adelante, que es la forma más honrosa de seguir.

Camino por Santiago de Cuba, por sus calles: hay de todo un poco. Hay gente que caminan conmigo. Están mis estudiantes, a quienes aprecio porque aprendo de ellos;  marchamos juntos en la peregrinación para rendir tributo a Fidel Castro, el Líder Histórico de la Revolución Cubana. El pasado día 4 salimos de la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, tomamos por la avenida Patria y llegamos al monolito que atesora las cenizas del Comandante en Jefe. Están mis compañeros de oficio, todas las gentes que trabajan duro, y son muchos.

Paseo por el centro de la ciudad y vuelvo al barrio, siempre hay que volver al barrio. Aunque faltan dos semanas para el fin de año, hay quienes adelantan celebraciones.  Hay un equipo que no le basta con elestropicio de noches anteriores: son incansables. Cuentan con un especialista en alegría: Yuyo, quien me recuerda que el 31 está al doblar de la esquina y que pretende hacer lo mismo del pasado año. No le agrada matar al cerdo, pero es experto en pelarlo, limpiarlo, subirlo en una vara y darle vueltas en un improvisado fogónde carbón. Un cerdo asado en púa es un asunto muy serio.

El barrio tiene su historia, su estirpe, su grandeza cotidiana y sus holgorios, siempre que se puede y la solidaridad, aunque no se pueda. Mientras llega el 31 de diciembre, fecha en que aprovechan para poner música, sobre todo cubana, y bien alto, en esa fecha se admite. Mientras esperan ese día se abstienen de descansar. Un grupo juega dominó con un entusiasmo suicida que algunos cuestionan tal vez porque sobrepasa su altura.

La página tampoco descansa y quiero aprovechar la oportunidad para desearles a sus periodistas y a los protagonistas, los lectores, un fin de año a la medida de sus esfuerzos y de sus propósitos y, de paso, pedirle que nos levantemos el nuevo añocon la santiaguera alegría, esa que nos convoca a la cubana energía y nos induce a ser mejores ciudadanos.

Claro que están las malas hierbas, sordas a llamados de esta naturaleza. Si no podemos arrancarlas de raíz, al menas estamos obligados a cortarlas; cuando no podemos arrancarlas, optamos por picarlas. Fuimos y somos fuertes y lo importante es que seguimos nuestro camino común aún con nuestras lógicas diferencias.

No he terminado de escribir esta crónica ¿crónica? Y me llaman para que opine no sobre la pelota ni sobre el pronto cerdo que degustaremos, en familia, sino para que juegue al dominó y gane. Esto último me lo digo a mi mismo, porque después de años de tantos esfuerzos no podemos darnos el lujo de perder, ni siquiera en el domino.

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