Ante la Helms-Burton, plan contra plan como instruyó Martí

Santiago de Cuba, 11 de jun. – La Ley de Reafirmación de la Dignidad y Soberanía Cubana, contraparte de la isla a la Ley Helms-Burton tiene a la soberanía como elemento primordial y de primera prioridad del Estado caribeño, un concepto y una convicción clave que se reitera por estos días desde la Punta de Maisí hasta el Cabo de San Antonio.

Desde que se activó el Título III de la normativa estadounidense, hijos e hijas de esta tierra irredenta de todas las edades, profesiones, filiación política y creencias  ratifican que la Revolución ha dado sentido a su vida y nada ni nadie podrán arrebatarles las conquistas de esta nación libre e independiente.

Hoy el pensamiento de los próceres de la Patria está más presente que nunca, nos acompaña como siempre el Lugarteniente General Antonio Maceo, quien nos enseñó que la libertad se conquista con el filo del machete y que quien intente apropiarse a Cuba, solo recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre si no perece en la lucha.

También la postura altruista y valiente del Comandante en Jefe Fidel Castro en los años de Revolución en el poder tiene plena vigencia,por ejemplo cuando expresó, en momentos trascendentales de nuestra historia, que primero se hundirá la isla en el mar ante que consintamos ser esclavos de nadie.

“A un plan obedece nuestro enemigo: de enconarnos, dispensarnos, dividirnos, ahogarnos. Por eso obedecemos nosotros a otro plan: enseñarnos en toda nuestra altura, apretarnos, juntarnos, burlarlo, hacer por fin a nuestra patria libre. Plan contra plan”, recordaba José Martí en Patria el 11 de junio de 1892.

Ese valioso arsenal con que cuentan los cubanos para las batallas actuales se pone de manifiesto en el rechazo total y la condena a la ilícitaLey Helms-Burton, de marcado carácter injerencista, inaplicable y sin valor ni efecto jurídico alguno, tal y como recoge la Ley de Reafirmación de la Dignidad y Soberanía Cubana.

Durante un encuentro de trabajo en la sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el parlamentario Joaquín Bernal explicó que en sus 14 artículos la legislación cubana, adoptada en 1996 en respuesta a la Helms-Burton, reitera la voluntad de negociar con Washington la cuestión de las nacionalizaciones pendientes, según un despacho de la Agencia Prensa Latina.

Recoge, además,  abordar la indemnización que se debe al Estado y al pueblo cubano por los daños de 60 años de agresiones, siempre sobre la base de la igualdad y el respeto mutuos, añadió.

Al respecto, la Comisión de Relaciones Internacionales del Parlamento comunicó que las nacionalizaciones y compensaciones correspondientes se hicieron con apego al derecho soberano de Cuba y a las normas extranjeras.

La presidenta de esa comisión, Yolanda Ferrer, indicó que Cuba es nuestra, nadie puede reclamar derecho alguno sobre nuestras tierras, escuelas, universidades, hospitales, viviendas, centros productivos y científicos.

En el rechazo a ese engendro de EE.UU. se señala que la legislación es un instrumento político de la agresión de ese país contra Cuba, y se patentiza con fuerza la convicción de defender la verdad de la nación ante las nuevas circunstancias de recrudecimiento del criminal bloqueo y medidas de todo tipo.

Diversos sectores de la sociedad cubana, en su condición de libres y soberanos y dispuestos a seguir el camino trazado, impugnan enérgicamente la Ley Helms-Burton, aprobada por el Congreso estadounidense en 1996, la cual remarca el carácter extraterritorial del bloqueo económico, financiero y comercial contra Cuba.

El pasado 17 de abril el secretario norteamericano de Estado, Mike Pompeo, anunció que a partir de este 2 de mayo finalizarían las continuas suspensiones del Título III de la Ley Helms-Burton, pero Cuba y su pueblo no se han quedado de brazos cruzados ante tal provocación e infamia.

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