Aprendiendo a vivir

Santiago de Cuba, 11 de ene.- Yeni es una de esas muchachas que ha sabido sobreponerse al Síndrome de Down. A sus 36 años se le ve feliz, siempre activa haciendo los quehaceres del hogar y con la mejor compañía que un ser humano puede tener: la familia. Ha crecido con el amor de sus padres, han compartido juntos los más grandes dolores y las dulces de las alegrías, para ellos no deja de ser su niña.

Pertenece hoy al Proyecto Aprendiendo a Vivir. En el conviven personas que como ella encontraron en el arte de la manualidades la forma de expresar sus sentimientos. » En el proyecto me siento bien, dibujo, escribo, hacemos cuentos y jugamos», comenta Yeni.

Por suerte existen personas dedicadas a la causa de, quienes como Yeni, necesitan comprensión y cariño. Ana Somodevilla, promotora principal de tan noble tarea ha sido una de ellas. » Nos reunimos dos veces al mes. Hacemos varias actividades como ir a la playa, al malecón y al Coppelia.

Su madre reconoce la iniciativa y expresa cuanto le ha aportado al progreso personal de su hija.» estoy muy contenta porque ella se ha desarrollado muy bien independientemente de la educación que su padre y yo le hemos dado, nosotros nos hemos dedicado a ella”.

Esta joven santiaguera también  confiesa su pasión   por la música, sobre todo si lo hace acompañada de su papá. Y esa que para ella «no hay nada más importante.» En el proyecto todos trabajan conjuntamente, padres, primos, tías, tíos, vecinos…

Pero, “Aprendiendo a Vivir” no solo está integrado por Síndromes de Down sino por otras  personas, generalmente mayores de edad,  con diversas patologías como lo son las limitaciones físico- motoras y el lento aprendizaje.

Yeni es feliz. Aprende, juega, canta, baila, se divierte. Su condición no le ha frenado las ganas de vivir, de soñar y de hacer arte con sus propias manos.

Por: Indira Montero Almanza.

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