“Aprendimos el valor que tiene una vida y cuánto se hace para preservarla»

Las historias, experiencias, y protagonistas de los «meses de Covid-19» no se detienen. Ha sido un privilegio poder escuchar y difundir varias de estas, desde muchos sitios y fuentes, algunas de quienes menos imaginamos. Pero la que hoy escribo no llaman la atención por su procedencia, más bien por la huella que ha dejado en sus relatores.

Hace unos días, la gerencia del Grupo Extra-Hotelero «Palmares» S.A., en Santiago de Cuba, reconoció a aquellos trabajadores que se ofrecieron, voluntariamente, para colaborar en centros y hospitales concebidos para el enfrentamiento a la Covid-19. Dependientes, cantineros, cocineros, y gestores de múltiples oficios estuvieron durante dos semanas en Zona Roja, arriesgando algo tan preciado como la vida. Precisamente, no podía dejar de compartir estas dos historias que también merecen ser propaladas.

Maikel Leyva Ramos Palmares santiago de cuba 12″Fuimos parte de la segunda brigada que trabajó en la Pepito Tey, centro de aislamiento para casos sospechosos de la Covid-19″, me contó Maikel Emilio Leyva Ramos, operador de audio en el Café «Son de la Loma».

«Laboramos durante 14 días, jornadas muy intensas de mucho quehacer y preocupación porque todos sabíamos lo que provocaba este virus, nuevo en aquel entonces. «Gracias al apoyo de nuestras familias pudimos participar, de forma voluntaria, en la tarea y así aportar nuestro granito de arena a esta batalla que recién comenzaba. Tampoco faltaron las atenciones de los directivos ni del sindicato de Palmares, algo que agradecimos en todo momento.

«Pudimos ver de cerca la abnegación de los médicos, el sacrificio, los días sin dormir velando por la salud de cada paciente ingresado. Y esa fue una de las mejores experiencias. También, hicimos nuevas amistades, aprendimos el valor que tiene una vida, y cuánto se hace para preservarla. Solo sé que estaría dispuesto a volver, por ellos, por mi familia, y por toda Cuba».

Gilberto Mendivú Palmares santiago de cuba 15Para Gilberto Mendivú, jefe de Seguridad y Protección del Club Santiago, antiguo Ciroa, tampoco fue una tarea fácil. Él también forma parte de ese equipo loable.
«Sí, fueron días complicados por la situación que se afrontaba -aseveró- pero era tiempo bien empleado en algo necesario. Durante esos días reforzamos la hermandad y el compañerismo entre cada miembro del grupo, y eso fue algo positivo.

«Nunca nos desviamos del camino que era, hacer un poco más placentera la estancia de los pacientes y del personal de la salud que allí laboraba.

«El reconocimiento no es solo para nosotros, también para todos aquellos que de una forma u otra y desde sus puestos de trabajo, lograron mantener los servicios a la población. Una vez más se demostró que en tiempos difíciles no hay hombres incapaces», concluyó.

En el mes de abril, y a petición de la dirección nacional de la empresa Palmares, se aplicaron estrategias para no detener las prestaciones gastronómicas debido al cierre de sus instalaciones. Gracias a esto, muchas personas tuvieron la posibilidad de acceder a los servicios de entrega de comidas y bebidas a domicilio, cumpliendo con la medida de permanecer en casa. Estas acciones primarias se mantuvieron y perfeccionaron hasta alcanzar las plataformas digitales, con acceso desde otros países. Una vez más, el Grupo Extra-Hotelero, mediante el quehacer de sus trabajadores, demostró tener la capacidad requerida para enfrentar situaciones de contingencia.

Tomado del Periódico Sierra Maestra www.sierramaestra.cu

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