Arquitectura de una profesión

Santiago de Cuba, 8 de ene. – “Necesita mucho tiempo de estudio y de saber trabajar en colectivo, porque para llevar adelante una obra de arquitectura que se respete, intervienen diferentes disciplinas”. Lo asegura Flora de los Ángeles Morcate Labrada, primera Doctora en Ciencias Técnicas de la especialidad de Arquitectura en la región oriental del país, y con más de 40 años dedicados a su estudio y enseñanza en la Universidad de Oriente.

Desde el propio inicio de su carrera, de la cual es también fundadora, entendió el maridaje de teoría y práctica que promovieron excelentes profesores con experiencia acumulada en la producción “a pie de obra”. Así nació su trabajo de diploma: “Los Museos y el medio social”, realizado junto a otros compañeros con los que evaluó desde diferentes puntos de vista las edificaciones museísticas de todo el país.

Otro resultado del trabajo entre profesores y alumnos, una vez graduada, fue el estudio, diagnóstico e intervención para preservar el patrimonio arquitectónico perteneciente a la etapa colonial en Santiago de Cuba. Se incluyeron instituciones como el Museo del Carnaval, el Museo Casa Natal de José María Heredia, la Placita de Santo Tomás, entre otras. Más tarde extenderían las indagaciones a la etapa republicana y la actual.

La pendiente del éxito:

Para Flora Morcate la carrera que escogió está entre dos caminos, el de las ciencias técnicas y el arte. Así lo comprendió al realizar su tesis de Doctorado: “La obra de Walter Betancourt en la cultura arquitectónica cubana”.

“Nuestra ciudad tiene obras muy conocidas creadas por él como el Parque del Ajedrez, uno de los espacios públicos más ricos en cuanto a la solución formal, ubicado en la Calle Enramadas, esquina Santo Tomás. También está Las Pirámides, característica de la arquitectura de los 60 en Santiago de Cuba; el Museo de la Lucha Clandestina, que antes tenía otra imagen y en los setenta Walter Betancourt hace el proyecto que vemos hoy.”

Un momento significativo para la Doctora en Ciencias Técnicas, Máster en conservación y rehabilitación del patrimonio construido, y profesora titular consultante, fue obtener en el año 2010 el máximo galardón para las investigaciones a nivel nacional.

“Ciudad Arquitectura” es el nombre del grupo con el cual he trabajado por mucho tiempo, y que dirigí durante una buena parte de mi vida. Recibimos el Premio de la Academia de Ciencias de Cuba por la investigación “Identidad y Patrimonio en la cultura arquitectónica santiaguera”, y quienes lo integramos también fuimos reconocidas por la Comisión de Mujeres Científicas de la Academia de Ciencias.

En el 2018 terminamos un volumen que fue un sueño realizado, pues sirve como consulta durante la carrera. No es un libro de texto, pero permite estudiar la arquitectura producida desde 1959 hasta el 2018 en la región oriental del país… Todo el tiempo estoy vinculada a las investigaciones.”

Del diseño a la práctica:  

“En una primera etapa con mis niños, mi mamá fue un elemento central, mi esposo también colaboró, y ellos al crecer también apoyaron mucho. Cuando yo hago la tesis de doctorado mis hijos eran grandes, el mayor estaba graduado de la universidad y fue para mí un soporte por sus conocimientos en el área de la computación.


Parque del Ajedrez, incluido en su tesis de Doctorado “La obra de Walter Betancourt en la cultura arquitectónica cubana” (De internet)

La arquitectura es una carrera preciosa que requiere dedicación, mucho tiempo, igual que cualquier otra carrera universitaria, pero necesitas además cierto nivel de creatividad para llevar a vías de hecho una idea que soluciona un problema planteado por la sociedad. Las personas van a hacer uso de esto que estamos soñando o pensando, y por supuesto, debe ser construible.”

Ya jubilada, esta personalidad de la ciencia santiaguera continúa su labor como docente, sobre todo en la formación de postgrado. Miembro de la comisión de grado científico de la Universidad de Oriente y del tribunal permanente de Arquitectura y Urbanismo encargado de las defensas de doctorados, Flora Morcate defiende desde varios nichos del conocimiento, la huella de nuestra identidad.

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