Así es Rosalina

Rosalina Ramírez Ramírez Lic. Educación Primaria y Defectología

Santiago de Cuba, 20 de dic.- Muchos recuerdan a Rosalina Ramírez como una maestra ejemplar. Una educadora que con 20 años de experiencia laboral, es capaz de convertir hasta el más descarriado de los alumnos en una persona capaz de superarse y ser mejor. Mas, la impronta de esta trabajadora va más allá de los quehaceres propios del magisterio. Su obra se materializó en los sueños de cientos de estudiantes que ayer fueron niños y hoy son hombres de bien.

Mi edad era de apenas diez años cuando la conocí. Mi aula era conocida en toda la escuela por ser la de más lento aprendizaje y la más indisciplinada. Como es habitual en los inicios de curso asistimos al acto de inauguración y una vez culminado, nos dirigimos a las aulas a la par de las notas del Himno de Alfabetización. Y allí estaba ella, joven, sonriente, cariñosa…

Rosalina que en aquel entonces suplía la ausencia de nuestra antigua maestra, por menesteres comunes de esa profesión, nos recibió con un caluroso saludo, cual si de nuestra madre se tratara.

A partir de ese momento, incontables serían las anécdotas que vivimos de su mano. Sus cuentos infantiles, su forma tan sencilla y profunda al hablar, su apoyo a nuestras carencias y hasta sus regaños. Todo formaba parte de esa hermosa tarea que llamaba educar. Como era de esperar la nueva maestra que llegó un día como suplente acabaría por adueñarse del corazón de aquel grupo de niños inquietos.

Bastaría con preguntarle a Amandita, la niña más linda del aula, como superó sus dificultades con las matemáticas para convertirse en Ingeniera. O a Carlos que con su miedo a las inyecciones, hoy es un gran médico. Hasta quien escribe esta crónica, que pensaba en la Lengua Española como algo innecesario, decidió un día convertirse en Periodista.

Si bien es cierto que los educadores tienen en sus manos el hermoso y titánico deber de formar las futuras generaciones, solo aquellos capaces de dar amor y confianza marcan las vidas de sus alumnos. Ya sea la enseñanza preescolar, primaria o cualquiera de los otros niveles educacionales, el ejemplo de nuestros maestros es la semilla de lo que serán los hombres de un mañana.

Y es que así, es Rosalina. Una persona sencilla, que no gusta de vanaglorias y amante de su profesión. Alguien que entiende que no hay mejor modo de enseñar que por su propio ejemplo. Una maestra que más que educar, les muestra a sus alumnos el camino a seguir para superar sus miedos… y en un futuro, ser mejores personas.

Por: Ramón Matos Méndez. Estudiante de Periodismo.

Deja una respuesta